Internacional
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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 26 de junio del 2023 a las 17:50
Támara, Honduras – Un horroroso episodio sacudió la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (PNFAS) en Honduras el martes 20 de junio, cuando un ataque armado e incendio cobró la vida de 46 internas. Desde el día anterior, se sabía que se llevaría a cabo una requisa en el centro penitenciario, lo que provocó incomodidad y malestar entre las reclusas.
Ubicada en Támara, a 25 km al norte de la capital hondureña, Tegucigalpa, la PNFAS alberga a pandilleras de los grupos criminales Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, quienes son enemigas.
De acuerdo con testimonios recogidos por el diario local El Heraldo de Honduras, Delma Ordóñez, presidenta de la Asociación de Familiares de Privados de Libertad, reveló que el lunes la comisión interventora anunció a las reclusas que se les negarían privilegios como televisores, equipos eléctricos y la administración de puntos de venta. Esta noticia generó molestia y fue la causa que detonó los trágicos sucesos.
Según una cronología elaborada por el diario La Prensa, desde tempranas horas del martes se desencadenó la tragedia. Alrededor de las 8 de la mañana, las reclusas pertenecientes a la pandilla Barrio 18 rompieron los candados del hogar 6, donde estaban alojadas, y armadas con pistolas automáticas y un fusil, avanzaron hacia el hogar 1, donde se encontraban las integrantes de la Mara Salvatrucha.
A las 8:05 a.m., las criminales de Barrio 18 comenzaron a disparar indiscriminadamente contra sus enemigas, que se encontraban detrás de los barrotes. A pesar de los intentos de algunas internas de escapar en busca de refugio, se vieron atrapadas debido al cierre del pabellón.
Simultáneamente, las atacantes también abrieron fuego contra las reclusas del hogar 2. Pasados diez minutos, los disparos cesaron, pero el horror no terminó.
Según La Prensa, aproximadamente 60 reclusas compartían el espacio del hogar 1, el cual permanecía cerrado con llave cuando llegaron las pandilleras de Barrio 18. “Las mujeres no pudieron salir, gritaban pidiendo auxilio. Otras que no pertenecían a pandillas corrieron para esconderse debajo de sus camas, pero fueron asesinadas”, indicó el medio.
Las agresoras llevaron colchones al hogar 1 y les prendieron fuego. Como resultado, muchos cuerpos de las víctimas quedaron carbonizados. Los bomberos lograron extinguir el incendio alrededor de las 8:30 de la mañana, momento en el que comenzó a conocerse la magnitud de la masacre.
En la tarde, luego de que un primer balance confirmara la muerte de 41 reclusas, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, dijo estar “conmocionada” por el “monstruoso asesinato de mujeres (…) planificado por maras” y anunció medidas “drásticas”. Tras esa reacción, lo primero que hizo fue destituir al ministro de Seguridad, Ramón Sabillón, y reemplazarlo por el director de la Policía Nacional, Gustavo Sánchez.
Elvia Argentina Valle, comisionada del Comité Nacional de Prevención contra la Torutura y otros tratos Crueles Inhumanos o Degradantes (Conaprev), habló con la prensa local y confirmó que en el ataque también se usó un arma de grueso calibre.
“ Se habló de que fueron diferentes armas las que se utilizaron y que fue de diferentes formas que se mataron a las privadas de libertad, sin embargo, desconocemos la cantidad de armas que se utilizaron pero sí se usó un fusil manifestó.〞
Agregó que la permisividad de las autoridades facilita que se cometan este tipo de masacres en las cárceles. “Lo sucedido en PNFAS es para que las autoridades investiguen profundamente qué es lo que sucedió, porque debemos saber que si hay armas dentro de los centros penales es porque hay autoridades permisivas”.
Tras la masacre, las autoridades hicieron una requisa en el penal y encontraron un arsenal de armas entre las que se incluye una mini uzi, varias pistolas y un fusil de asalto.
El Gobierno de Xiomara Castro lleva adelante un plan para controlar las 26 prisiones del país, que albergan a unos 20 mil internos. Ese plan incluye un “desarme real a través de registros manuales y electrónicos permanentes” y “el bloqueo total de la señal telefónica” para evitar que los reos sigan delinquiendo desde las cárceles, detalló la agencia AFP.
Castro nombró como interventora de las cárceles a la viceministra de Seguridad, Julissa Villanueva, después de que varios enfrentamientos registrados en cuatro cárceles dejaran un muerto y siete heridos. Villanueva dijo que la matanza en la cárcel de mujeres “es un ataque contra el gobierno” por “las acciones emprendidas” contra la delincuencia.
AFP recordó que en diciembre pasado, Xiomara Castro declaró un estado de excepción en el país para enfrentar a las pandillas, una medida similar a las impuestas por el gobierno de Nayib Bukele en El Salvador hace más de un año.
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