Salud

Publicado el martes, 8 de agosto del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Teníamos la intención de entrevistar a mujeres de todas las edades, identidades y medidas para que nos describieran qué es para ellas el orgasmo, pero fue imposible: les daba mucha pena hablar sobre “eso” y que su rostro saliera en los medios, ¿qué van a pensar de mí?, ¿y si me ve mi familia?
Y eso pasa justamente por los constructos sociales creados desde el origen de los tiempos, en donde el orgasmo femenino ha sido visto como algo tan poderoso-confuso-complicado, que el patriarcado prefirió esconderlo bajo el velo de la vergüenza, condenando y excluyendo a las mujeres que se atrevían a sentir placer más allá de los fines meramente reproductivos.
La postura feminista es clara: el disfrute sexual femenino conlleva a la libertad, y eso no conviene a los intereses de la agenda masculina.
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Vivir en países con una cultura machista y falocentrista implica que todos crecemos bajo constructos ideológicos orientados a sostener la masculinidad como perspectiva universal, y para ello es necesario que el sistema sociocultural y las infraestructuras que este crea, mantengan como tabú todos aquellos temas que le puedan dar liberación a la mujer o a las disidencias sexogenéricas”, asegura la feminista Dení Ojeda.
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Hablar libremente del placer femenino, de la sexualidad sin complejos, del autoconocimiento a través de la masturbación, o de la autogestión de nuestras corporalidades, entre muchos otros temas, sigue siendo visto con morbo, lo que da pie a pánicos morales injustificados”, afirma.
Más que un disfrute, es necesario
Por su parte, la investigadora y doctora en psicología, Karla Patricia Valdés, afirma que diversas investigaciones reportan que, todavía hoy, más de 30% de las mujeres no logra sentir orgasmos en su vida, lo cual es realmente preocupante, porque tiene que ver con tabúes, miedo, estigmas y con la creencia de que las mujeres no necesitan ese placer tanto como los hombres.
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Cuando vives plenamente tu sexualidad, tu estabilidad emocional y tus sintomatologías sicológicas también van a tener un estado de bienestar; una persona que está reprimida, que no disfruta la sexualidad, que no siente orgasmos, puede llegar a tener ansiedad, depresión, estados alterados en su humor, entonces todo esto es como un todo, hay que cuidar esa parte tan importante que es disfrutarnos y vivirnos plenamente en nuestro disfrute sexual”, subraya.
Tocar, mojar, sentir, experimentar, conocer, aprender: descubrir todas las sensaciones que se generan en el clítoris –del griego Kleitoris, traducido como pequeño monte– ese misterioso órgano cuya única función es generar placer.
El hecho de que el clítoris sea el único órgano diseñado para el placer sexual femenino ha frustrado durante siglos a los científicos, que buscaban una función reproductiva relacionada con el coito.
Karla Patricia Valdés dice que la mayoría de las mujeres tienen orgasmos clitorianos que nada tienen que ver con una penetración, de ahí la urgencia de que las mujeres se atrevan a tocarse.
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Hay diferentes formas de sentir orgasmos, algunos pueden ser más ligeros, más leves, otros más largos, más prolongados, pero yo creo que cada persona puede hacer su propio termómetro; yo sí creo que es una práctica muy saludable primero estimularte de manera personal, tocarte: dónde me gusta, qué me gusta, qué tanto siento, y en la medida en la que tú puedas identificar tus orgasmos, siendo tú la que lo regula, en esa medida le podrás decir al otro si fue o no fue un orgasmo”, expresa.
Y es que el orgasmo no sólo es una expresión biológica de una clímax sexual, sino que involucra aspectos emocionales y sicológicos que traen beneficios a la salud, al liberar endorfinas, serotonina, oxitocina y adrenalina que nos hacen sentir felices, alivian el dolor, disminuyen el estrés y nos ayudan a dormir mejor.
Falsas ideas llevan a fingirlo
María José Calzoncit, sicóloga con especialidad en educación integral de la sexualidad, asegura que la sexualidad femenina está envuelta en mitos desde la virginidad hasta el disfrute, y que la mujer que “se atreve” a vivir el placer tiende a ser catalogada de forma vulgar y despectiva.
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Es un tema bien difícil porque el orgasmo es sinónimo de placer, si tú estás disfrutando tu sexualidad y estás viviendo tus orgasmos, prácticamente lo que estás diciendo a la sociedad ‘yo soy libre y yo disfruto’, y una mujer libre que disfruta, está mal”, comenta, “desde ahí las mujeres empiezan a reservarse ese tema, y empiezan a no vivir de manera plena su sexualidad”.
Muchas mujeres tienen la cualidad de experimentar multiorgasmos, y ciertos roces o movimientos –como ejercicios en el gimnasio o andar en bicicleta– pueden hacer sentir tan rico al punto del clímax; pero como no son tan “vistosos” como los que nos ha vendido la industria de la pornografía, pues nos descartamos como orgasmos.
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La industria de la pornografía nos pone un estereotipo bien alto de lo que es el orgasmo o la sexualidad humana, en donde ves cuerpos esculturales, relaciones sexuales muy diferentes a lo que pueden ser cotidianamente y ponen estándares muy altos, y las personas comienzan a sentirse mal cuando no viven así su sexualidad”, detalla la experta.
En “la vida real”, el orgasmo dura de 4 a 11 segundos, no 3 o 4 minutos como lo retratan en el porno, de ahí que la mujer piense que, si no lo demuestra como en los videos, su pareja pueda creer que no lo está disfrutando y lo finge.
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No saben cómo decirle a su pareja qué les gusta, qué no les gusta, y viven una sexualidad reprimida donde no quieren hacer sentir mal al otro, no saben cómo decirle, o simplemente no saben qué decir”, apunta María José.
Aún con dificultades
A pesar de que hay avances positivos en la apertura de la sexualidad, con movimientos y colectivos que trabajan para normalizar las conversaciones y experiencias del orgasmo femenino, los prejuicios arraigados y limitaciones culturales todavía dificultan estas discusiones.
Educación sexual integral
¿Qué hace falta para destrabar el tema María José Calzoncit?
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Para poder mejorar la sexualidad de las mujeres, la educación sexual es lo más importante, y que sea integral no nada más sea biológica, que sea social, que sea cultural, que abarque todos esos temas para que puedan en verdad conocer, y que puedan abrirse a preguntar, que sepan dónde”.
Falsas ideas
–La mujer que “se atreve” a vivir el placer tiende a ser catalogada de forma vulgar y despectiva.
– Muchas mujeres tienen la cualidad de experimentar multiorgasmos, y ciertos roces o movimientos –como ejercicios–pueden hacer sentir tan rico al punto del clímax.
–El orgasmo dura de 4 a 11 segundos, no 3 o 4 minutos como lo retratan en el porno.
Mejor fingirlo…
Karla Patricia Valdés coincide al señalar que en relaciones heterosexuales, a la mujer le da vergüenza decirle que no está sintiendo rico por temor a afectar la virilidad de su pareja, de ahí que prefieran fingirlo.
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Pero esto desafortunadamente puede generar un ciclo vicioso, porque como ya eché mentiras una vez y ya hice creer que sí me encantó lo que me hiciste, en qué momento te digo que ya no, entonces ahí me quedo, y a veces pasan meses, años o toda una vida, y realmente las mujeres no disfrutan, entonces hay que ser muy cuidadosas y muy honestas, y yo creo que en la medida que haya una comunicación con la pareja y se pueda decir qué sí, qué no y hasta dónde, ambos van a disfrutar más”, dice Valdés.
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