“El poder no cambia a las personas, sino revela quienes verdaderamente son”.
J. Mujica.
A sólo 10 días que conozcamos el resultado oficial de la encuesta para conocer quién será la coordinadora o el coordinador de los comités de defensa de la transformación. Claudia Sheinbaum lidera las encuestas, de acuerdo con las casas encuestadoras, con una notoria diferencia que va desde el 10 hasta el 26% por encima del resto de los aspirantes y si sólo se pregunta a los simpatizantes de Morena el porcentaje aumenta hasta el 40 por ciento.
Luego de su reunión del pasado lunes con el Consejo Coordinador Empresarial, dejó claro ante quienes representan el 8% del PIB que habrá certeza en las inversiones, que se transitará hacia energías limpias, se fortalecerá la seguridad, continuarán los proyectos de infraestructura de simplificación administrativa y se garantizará la economía circular.
En las asambleas que hizo por cada uno de las entidades de la República, visitando las 100 ciudades más pobladas y llegando incluso a lugares apartados como la Sierra de Chihuahua, la única aspirante mujer de nuestro proceso interno confirmó porqué la cuarta transformación viene del pueblo y a él se debe. En esos recorridos escuchó, como antes lo hizo y lo sigue haciendo, el compañero presidente Andrés Manuel López Obrador, las necesidades y esperanzas del pueblo, el mismo pueblo que orienta la vida nacional.
Los que apoyamos la aspiración de Claudia Sheinbaum, creemos con ella que deben continuar los principios que definen la cuarta transformación: por el bien de todos primero los pobres. Un principio ético de fraternidad, de igualdad que parte del análisis histórico donde se reconoce que la pobreza tiene su origen en la desigualdad de un modelo de Estado que privilegió a una minoría rapaz y casi destruye los derechos sociales con las amenazas de inflación e inestabilidad económica que han sido desmentidas por la acción del gobierno de la transformación.
No puede haber gobierno rico con pueblo pobre. Es la austeridad republicana que concibe gobernantes que viven en la justa medianía lejos de gastos suntuarios y negocios oscuros, lejos también de los privilegios que condonaban impuestos y pagaban deudas privadas con el dinero de todas y todos.
Y el último principio: el poder sólo es virtud cuando se pone el servicio de los demás. Claudia Sheinbaum desde el Gobierno de la Ciudad de México y ahora en los recorridos por el territorio a través de audiencias, asambleas, informes y redes sociales, ha escuchado los justos reclamos de los pueblos originarios, de los derechos de las mujeres para erradicar la violencia, desaparecer las brechas salariales y sustentar acciones afirmativas para consolidar la paridad política entre otras medidas para desterrar la discriminación.
Por esto, por ser honesta, científica, humanista, y por ser mujer.
#EsClaudia
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