Coahuila
Hace 3 años
@luiscarlosplata
De jueves a sábado Grupo Zócalo, Tele Saltillo y Super Channel publicaron un reportaje y seguimiento del saqueo millonario, sistemático y premeditado, a los recursos de la Feria Saltillo, en este caso a su edición 2023 que concluyó hace menos de un mes.
Es entendible que desde afuera –aún cuando las críticas al espectáculo anual son prácticamente generalizadas, incluso antes de su inauguración– no se tenga la perspectiva para saber qué pasa tras bambalinas. Si a lo anterior agregamos que se vende como un evento “con causa”, difícilmente alguien dudaría de “los motivos del lobo”. ¿Quién habría de indagar su proceder si el propósito es presuntamente noble?
Pero desde adentro, donde existe un Comité y 46 organismos de la sociedad civil aparentemente vigilando, caben los cuestionamientos: ¿nadie sabía?, ¿nadie sospechaba siquiera que transaban efectivo por kilos exprimiendo diariamente hasta el último rincón de la Feria?
Ahora bien, si la inacción es su bandera, ¿para qué participan o simulan participar como integrantes del Patronato, o representantes de asociaciones civiles? ¿Qué hacen ahí? ¿Por qué legitiman los desvíos con su presencia y su trayectoria?
¿Tan cómodos estaban con la promesa de un cheque por 70 mil pesos entregado en diciembre como recompensa por su silencio, el cual además de ser insuficiente para el funcionamiento anual de cualquier OSC, no a todas las asociaciones llega, y a las que llega, llega rasurado, como sucedió en 2022?
Otro asunto relevante son las prácticas administrativas exhibidas en el desarrollo de la investigación periodística. Concretamente, el tiempo que tardan en depositar el efectivo de la Feria en instituciones bancarias. ¿Por qué lo retienen en una “bóveda” durante meses (hasta noviembre, es el antecedente de 2022) y no lo van ingresando a las cuentas conforme se va generando, es decir, día a día, desde julio 13, tal como haría cualquier comercio en un ejercicio básico de contabilidad?
Igualmente interesantes resultan las dinámicas bancarias, por otro lado. ¿Por qué le admiten 352 mil pesos a ciertos clientes –pongamos que hablo de “Cuquita”– que llegan con ellos a sucursal en bolsas de Soriana, sin preguntar siquiera el origen del dinero ni generar al SAT una alerta de operación inusual, y a otros en cambio por 16 mil pesos –apenas mil arriba de lo permitido– los investigan como si fuesen Ministerio Público y tuviesen autoridad para ello?
¿El sistema bancario es cómplice o víctima? ¿O “mitad y mitad como todo el mundo”, dijera Jean Paul Sartre?
Burlarse de los saltillenses que acuden al recinto ferial a ser expoliados, o de los empresarios y funcionarios que, cada uno desde su trinchera, de buena fe, deciden apoyar, es ruin. Aunque quizá lo peor del tema sea lucrar usando a grupos vulnerables como estampa, en este caso los más desprotegidos de la sociedad.
Además de indignante y vergonzoso, es inhumano y vil. Son las quimioterapias de agua en el Veracruz de Javier Duarte, versión Feria de Saltillo. Es un comportamiento de psicopatía censurable. Hasta el más desalmado sabe que eso está mal.
Cortita y al pie
El negocio data de hace 25 años, pues en 1998 las instalaciones y el concepto de la Feria se dio en comodato a un Patronato constituido para organizar y recibir las ganancias. La cuestión es que son los mismos de siempre, con la tendencia de ir recortando gente año tras año, cerrando y achicando el círculo, pues la máxima nunca falla: entre menos burros más olotes.
Sin embargo muchos de ellos en realidad son un membrete para presumir en círculos sociales. Caridad, no filantropía. Limosna, no altruismo. Rotarios y Leones, por ejemplo, con historia y tradición en la ciudad, acabaron convertidos en prohombres de paja.
“Cuquita”, para dimensionar, participó por primera vez en 2010 a invitación del entonces presidente, Melitón Tovar (hoy en el mismo equipo luego de 13 años).
La administración despide un tufo a rancio. Ya se pudrió. El modelo ya se agotó y necesita oxigenarse. Aire fresco.
La última y nos vamos
Por lo demás, durante 71 días el país estuvo pendiente del premio (4 millones de pesos, los cuales quedaron en poco más de 3 después de impuestos) que recibiría Wendy como si fuese una fortuna (se sabía desde el día 1 que lo ganaría). Mientras tanto “Cuquita”, en 26 días de Feria más 6 de “remate” trascurridos al mismo tiempo que el referido reality show, se embolsó un dividendo mayor al de Wendy en 71 días de La Casa de los Famosos.
Nadie sabe para quién trabaja.
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