La historia de la familia Nakasima Moreno, con toda su famosa dinastía de notables saltillenses, se remonta al nacimiento del árbol de este gran conglomerado, llamado originalmente en su tierra Misujo Asada Nakasima (Luis Nakasima), quien nació el 3 de marzo de 1892, en Japón, en la villa de Taraki, Kumamoto Ken. Sus padres, Norushige Asada y Kaneko Nakasima, eran propietarios de un establecimiento dedicado a la venta de productos medicinales herbolarios.
Misujo, siendo casi un niño, se embarca para América. Llega a la Ciudad de México, donde sin conocer el idioma empieza a luchar por prevalecer en la gran metrópoli. Con el tiempo conoce a la mexicana Rosa Moreno Meléndez, ambos deciden viajar hacia el norte del país para internarse de ilegales en Estados Unidos, pero se les atravesó Saltillo, les gustó tanto la ciudad que decidieron quedarse aquí, para siempre, donde crean toda una tradición con las famosas neverías y florerías Nakasima, de gran prestigio y arraigo.
La historia
A los 16 años, Luis Nakasima sale de su tierra natal con la inquietud y el deseo de conocer otros países.
Durante el viaje le robaron su maleta, sin embargo, poco tiempo después y con la ayuda de mucha gente llega a la Ciudad de México, donde conoce a Rosa Moreno Meléndez. Con ella contrae matrimonio civil como Luis Nakasima Asada, nombre con el que fue bautizado por la religión católica, pues su original sintoísta era Misujo Asada Nakasima, y por ser primogénito y haber salido de su país se vio en la necesidad de renunciar a sus derechos hereditarios mediante un escrito.
El matrimonio llega en 1917 a Saltillo con el fin de trasladarse posteriormente a Estados Unidos, pero se enamoran tanto de la ciudad que se establecen definitivamente en ella, y empiezan a trabajar con una máquina que les envían de Japón en la venta de alaskas, raspados de hielo preparados con jarabe dulce y frutas naturales. Luego empiezan a vender en un carrito nieve de leche, crema y frutas naturales, en conos que Rosita elaboraba en unos moldes japoneses, con harina y huevo, con tal éxito que al poco tiempo ya contaban con 10 carritos. Al ver la aceptación y gusto de los saltillenses por su producto, en 1920 deciden poner la primera nevería en la calle Allende No. 4, con el nombre El Buen Gusto, donde fueron inventados los platillos: “Las Tres Marías”, “El Farolito”, “Rasca Cielos”, “Paricutín”, y muchos más.
Fue tal la novedad de su negocio que con el fin de atender mejor a sus clientes, tuvieron que cambiarse a un local más grande en la calle Aldama, punto de reunión de políticos, artistas y de toda la sociedad saltillense. Cuando ya contaba con la nevería nace la idea de la venta de flores, y es cuando comienza el negocio de nombre Nevería y Florería Quinta Nakasima. En su matrimonio, Luis y Rosita tuvieron cinco hijos: Carmen, Fernando, María Luisa, Luis y Mario, quienes luego formaron sus propias familias con Florentino Valdés, Elena Sasagury, Benito Soberón, Lilia Villafuerte y María del Socorro García, respectivamente.
Luis Nakasima creó toda una tradición en Saltillo con su actividad comercial como elaborador de nieves, importador de juguetes japoneses y con la venta de flores, ofrendas y arreglos, una costumbre de rendir homenaje a sus semejantes en toda ocasión.
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