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Opiniólogos

Por Juan Latapí

Hace 3 años

Ahora más que nunca está de moda opinar de todo aunque no se sepa de lo que se está hablando, ahora somos todólogos expertos en política, epidemias, historia, futbol, hasta de cocina y del tema que sea. Tal parece que opinar por opinar se ha vuelto una obsesión a base de descalificar, juzgar y rara vez escuchar. Con tal de aparentar que se está bien informado se repite cualquier cantidad de verdades a medias sin importar que sean simples mentiras: lo que importa es ser un opiniólogo para apantallar a quienes nos escuchan y leen.

La opiniología es el hábito de opinar acerca de cualquier tema del momento, desde una nueva ley, cualquier deporte, un evento meteorológico o político, el chiste es opinar. Para ser opiniólogo no es necesario haber estudiado una carrera, incluso, no es necesario haber estudiado nada, lo cual la convierte en una de las pocas profesiones ejercidas mayormente por los que poco saben. El problema central de la opiniología es simple: hacerse notar. No importa de qué se esté opinando ni la presencia o no de argumentos o pruebas, se trata simple y sencillamente de decir algo con respecto a algo, y de ser posible tratar de que eso le moleste a los demás porque esa es la única manera de saber que alguien lo va ver ya que es un hecho que todos los usuarios de las redes sociales -en menor o mayor medida- les interesa tener mayor popularidad y aceptación del público.

Es innegable que las redes sociales democratizaron el acceso a la información como nunca antes había acontecido al permitir elevar la voz de quien sea e incluso a generar movilizaciones a favor o en contra de alguna causa específica. Sin duda las redes son un arma poderosa para generar percepciones favorables o negativas frente a distintos sucesos, no en vano han surgido nuevas profesiones como los influencers. Los políticos, gobiernos y funcionarios públicos constantemente monitorean qué es lo que se está diciendo sobre ellos o acerca de su desempeño para que en base a ello poder tomar decisiones.

El abrumador uso y abuso de las redes sociales ha alcanzado una influencia cada vez más poderosa e influyente sobre las diversas actividades de la vida cotidiana prácticamente en todo el mundo, lo que ha dado paso a una nueva forma de relacionarnos con la información en donde las personas ya no mantienen un rol pasivo ante los hechos e información a la que se tiene acceso. Prácticamente todos los usuarios pueden interactuar opinando con quienes emiten la información para comentar y hasta agredir a quien comunican.

Es en este uso y abuso donde reinan los opiniólogos quienes además de tener

la oportunidad de opinar sobre cualquier tema -para bien o para mal-, además de que las redes sociales también permiten permanecer en el anonimato para así descalificar lo que no nos parece aunque desconozcamos el tema y sin entender en lo más mínimo de lo que se está hablando. El opiniólogo es el típico que de todo sabe y de nada entiende.

Esta situación ha provocado que las ideas de los expertos pierdan valor ante la invasión confusa de los opiniólogos que a su vez genera posturas o tendencias que se alejan de la verdad. Un claro ejemplo se vio durante la pandemia, donde todo mundo sacó a relucir su diploma en epidemiología sin haber escuchado este término anteriormente y diciendo que lo hubieran hecho mucho mejor que los expertos en la materia.

Este fenómeno es fácilmente observable cuando el tema del que se opina resulta sensible para la mayoría, como es el caso de AHMSA, donde cientos de opiniólogos meten su cuchara sin tener la más mínima información y lo único que provocan es el desasosiego entre los trabajadores y la comunidad en general. Independientemente de las declaraciones y mentiras de los involucrados directamente -la empresa, sus lacayos y el gobierno-, varios de los opiniólogos, como es el caso de los representantes de las diferentes Cámaras y organismos empresariales de la localidad, que opinan de todo a sabiendas que desconocen el fondo de la situación y diariamente opinan de todo sin importarles la confusión que generan ya que con tal de figurar abren la boca sin recato alguno. Otro ejemplo de los opiniólogos es el tema de las mascotas, que todos defienden y nadie cuida, donde abundan opiniones de todo tipo aunque de la plaga de garrapatas en la localidad, que ya ha ocasionado muertes, nadie opina.

Cabe recordar que la opinión es fundamental para consolidar una sociedad democrática, pero debe dársele nivel, con opiniones bien informadas, con sustento, transparentes, que le apunten a lo que todos nos debe interesar y que aportan para la consolidación de un mejor país, uno que construya en medio de las diferencias, y en esto deben dar el ejemplo los líderes de opinión con influencia en la opinión pública. Deben ser responsables con lo que dicen y no caer en el juego sucio de ganar popularidad a costa de la desinformación, del engaño, de la mentira y de estropear la reputación de las personas y las instituciones sin ningún fundamento. Qué bueno que se puedan expresar las ideas y opiniones libremente, pero hacerlo con dolo, de hablar por hablar para atraer reflectores, no se vale confundir mediante la opiniología.

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