Saltillo

Publicado el domingo, 8 de octubre del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Por 20 años, la Casa del Migrante de Saltillo ha sido un respiro para miles de personas que atraviesan la ruta migratoria terrestre más peligrosa del mundo rumbo a Estados Unidos.
A finales de los 90, cuando la presencia de migrantes se acentuó en Saltillo, la familia Zabala Ortiz decidió ayudar a las personas que se bajaban del tren en la estación San Juan, a unos cuantos kilómetros de la ciudad.
“ Les dábamos comida, en la casa de enfrente les dábamos para que ellos se bañaran, para que estuvieran algunos días y de aquí ya después se iban para Saltillo, y ya de ahí se iban a la estación y luego seguían su camino”, recordó don Arnoldo Zabala.
Por algunos años recibieron a migrantes que venían con hambre, cansados del viaje y malheridos, hasta que la situación se agravó y asesinaron a tres jóvenes, a unos cuantos metros de la casa.
“ Aquí donde está un nogal, aquí adelantito mataron a tres (…) mató a dos hermanitos, ahí estaban sentaditos, ahí están las cruces, mató a dos hermanitos y a uno que quiso correr”, detalló.
Se hace cargo Diócesis de Saltillo
Superados por la violencia que cada vez sufrían más los migrantes a manos de la Policía y de los guardias del ferrocarril, la esposa de don Arnoldo, Esther Ortiz, pidió la intervención del entonces Obispo de la Diócesis de Saltillo, fray Raúl Vera.
“Ella lo puso aquí en mi corazón, dijo: tienen que atender a los migrantes, son personas muy dañadas y dañadas a largo plazo, cuando llegan aquí es porque ya han padecido muchas cosas”, relató el Obispo Emérito.
Sin pensarlo dos veces, Raúl Vera empezó en 2001 lo que sería uno de sus mayores apostolados en Coahuila, la atención humanitaria de las personas migrantes.

Su trabajo en defensa de los derechos humanos lo hizo acreedor al Reconocimiento Nacional por la Igualdad y la No Discriminación 2022 que otorgó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).
“ Pero lo más impresionante para mí fue que me dijo que venían hambrientos, muchos venían muy malheridos (…) es impresionante la carga criminal que no sólo representan para esta gente salir, porque en su propia tierra no cuentan, no pueden vivir”, agregó.
Pedro es una Institución
El Obispo arrancó el proyecto con la ayuda de dos religiosas y después trajo desde Acuña al padre Pedro Pantoja, quien estuvo al frente de la Casa como asesor espiritual hasta el día de su muerte, el 18 de diciembre de 2020.
“ Pedro se viene para acá, él localiza esta casa que tenemos ahora, que era, me parece, de unos feligreses de la parroquia de San José (…) Y al principio la Casa sólo tenía una mínima parte de la construcción que hoy tiene, gracias a Dios el tiempo nos ha ayudado”, platicó.

El padre Pedro se unió al proyecto en 2002. Él conocía en carne propia la migración, por lo que acompañó a la Casa desde la experiencia, el amor y la ayuda humanitaria.
“Padre Pedro es una institución (…) siempre los impulsó a no dejar que los demás pisotearan sus derechos, a que fueran personas completamente libres”, indicó José Luis Manzo, coordinador del área de Atención Humanitaria de la Casa.
Como parte de su trabajo como activista, el padre Pedro fue objeto de amenazas, por sus denuncias sobre secuestros, maltratos y extorsiones a los migrantes.

Su trabajo en la Casa del Migrante y como defensor de los derechos humanos lo hizo acreedor de reconocimientos internacionales y nacionales.
El último reconocimiento fue otorgado en agosto de 2022, cuando el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) le concedió la presea al reconocimiento Póstumo, por su trabajo y entrega en beneficio de la sociedad.
“ El padre Pedro Pantoja inmediatamente empezó a atender el tema de derechos humanos, luego, luego tuvieron un abogado, tuvieron todo”, añadió fray Raúl Vera.
Miles de historias y sacrificios
Las historias de terror y esperanza que cuentan los migrantes cuando llegan a la posada, las situaciones que los acompañan y las que los obligaron a dejar sus hogares son el pan de todos los días.
Son las historias que mueven e impulsan a los voluntarios y a la comunidad a seguir trabajando por la defensa de los derechos humanos de las personas migrantes.
“ Ya mis hijos tenían tres días con hambre, sed y sin bañarse, andábamos muy mal, y gracias a Dios nos abrieron las puertas aquí, y desde que entramos aquí yo siento que ha sido una gran bendición para mí”, aseguró Estefanía, originaria de Honduras.

Como ella, muchas personas llegan en busca de un lugar seguro para descansar, comer y atenderse; en promedio, 7 mil personas se albergan cada año provenientes de países como El Salvador, Honduras, Nicaragua y Venezuela.
Y aunque la gran mayoría es originaria de Centro y Sudamérica, también se han albergado personas provenientes de Europa y Asia.
La Casa del Migrante, antes conocida como Belén, Posada del Migrante, se constituyó legalmente como una asociación civil el 3 de octubre de 2003, desde entonces ha brindado apoyo a 250 mil personas, en su mayoría provenientes de Centro y Sudamérica.
Ofrece Gobierno disculpa por crimen de migrante
Hace cuatro años, el miércoles 31 de julio de 2019, fue asesinado Marco Tulio Perdomo, migrante hondureño que acaba de salir de la Casa del Migrante de Saltillo acompañado por su hija Natalie, de 9 años.
Aquella tarde marcó la vida de muchas personas, en especial de José Luis Manzo Ramírez, coordinador del área de Atención Humanitaria de la Casa del Migrante.
“ Lo más impactante fue el asesinato de Marco Tulio, sobre todo porque venía con su niña, su niña vio absolutamente todo, el operativo, cómo empezaron a disparar, cómo tuvieron que correr (…) Y recibirla en la puerta y que llorando me dijera Joselo, es que acaban de matar a mi papá”, relató.
El joven migrante fue asesinado por Juan Carlos “N”, elemento de la Agencia de Investigación Criminal, quien le disparó por la espalda durante un operativo cuando se realizaba en los alrededores de las vías del tren.
Tres años después, en agosto de 2022, el Gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme Solís, ofreció una disculpa pública por la responsabilidad del Estado en el asesinato y se comprometió a garantizar la reparación integral del daño.
Miles mueren en el viaje
Marco Tulio Perdomo no ha sido el único que ha muerto durante el viaje que realizan miles de personas cada año, para alejarse de la violencia estructural y social de sus países de origen.
En la Casa del Migrante de Saltillo estuvo albergada Rose, haitiana que perdió a su familia en la selva del Darién, cuando buscaban mejores condiciones de vida.
“ Y atravesar la selva del Darién para ella representó la pérdida de su esposo y de su hija mayor, acompañarla, estarla ayudando con los pequeños para que ella pudiera trabajar su duelo y poderlo superar lo más rápido posible”, agregó Jose Luis Manzo.
Rose es una de los tantos migrantes que alcanzó el sueño americano, tras su estancia en la Casa del Migrante logró cruzar a Estados Unidos, donde actualmente se encuentra con sus hijos.
Fenómeno social cambiante

Alberto Xicoténcatl Carrasco, director de la Casa del Migrante, quien aseguró que la migración es un fenómeno social cambiante.
Recordó que en 2022 se vivió la migración de miles de haitianos y en los últimos años surgió la migración de Venezuela. Dijo que en algunos años se atendieron casos de tortura y de desaparición forzada.
“ No sabemos qué nos depara el destino, no sabemos qué sigue en esta realidad migratoria, en esta realidad de movilidad humana, pero para eso estamos, para adaptarnos a esta cambiante realidad”, indicó.
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