Especialmente lo que crecimos en los años 60 hemos percibido a los guerrilleros islámicos como asesinos fanáticos, pero si leemos la historia del sionismo, nos llevamos una sorpresa.
El movimiento sionista presionó desde antes de 1900 para que a la comunidad judía mundial se le otorgara un territorio.
Hubo serios intentos de establecer Israel en la península de Baja California, pero los judíos más influyentes desecharon ese proyecto porque ellos exigían que fuera en Jerusalén.
Al armisticio de la primera guerra, con el intento de establecerse, aprovechando la derrota de Turquía, le fue negado el proyecto a los sionistas.
Gradualmente promovieron la migración a Palestina, y al finalizar la Segunda Guerra, al aumentar la presión, el imperio británico llegó a tener campos de concentración de sionistas en Chipre.
En esa época, esos judíos inventaron el terrorismo, entonces las víctimas era familias palestinas.
Hasta que Harry Truman acepto otorgarles el territorio palestino de lo que ahora es Israel.
Líbano y Siria eran países con estrecha relación con Francia e Inglaterra. Líbano era por mucho, el centro cultural y financiero de medio Oriente.
Con apoyo de Estados Unidos, Israel se convirtió en gran productor agrícola y pudo tener un ejército superior a sus enemigos de alrededor.
Una lección impartida por el imperio romano, es que al dominar a un pueblo, se buscan personajes de ese grupo para que aparezcan como líderes para evitar resentimientos y tener cooperación.
Los judíos han preferido el modelo nazi: un choque de frente, y una tácita declaración. De inferioridad del pueblo sometido.
Los sabios de la guerra describen al vengador, como el peor de los enemigos.
Al igual que todos ustedes, me cala pensar en un árabe apestoso matando a una familia inocente, pero cuando pienso en que ese asesino es un vengador manipulado por fanáticos religiosos, pienso que son barbaridades que pudieron ser evitadas.
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