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Coahuila

La magia morada

Por Irene Spigno

Hace 2 años

Soñar no es difícil. Lo verdaderamente desafiante es transformar esos sueños en realidad.

Mañana, 7 de noviembre de 2023, representa una fecha especial para la Academia Interamericana de Derechos Humanos. Es el momento en que uno de los anhelos más significativos del equipo morado se materializa: inauguraremos nuestras nuevas instalaciones; aulas y auditorios donde nuestra comunidad estudiantil recibirá una formación especializada en derechos humanos, cumpliendo con los más altos estándares educativos y respaldada por un equipo docente de alta especialización y capacitación.

Asimismo, gracias al equipamiento tecnológico de vanguardia, esta formación podrá llegar a todas aquellas personas que, por diversas razones, no pueden estar presentes físicamente en las aulas. Representa una excelente oportunidad para que también puedan beneficiarse de esta enseñanza y, al mismo tiempo, participar de manera remota con profesores de diversas partes del mundo.

No obstante, estas instalaciones significan mucho más que simplemente espacios físicos. Educar implica transformar. Mediante la educación y la cultura se moldean mentes y se transfiguran individuos. Si nos transformamos somos capaces de alterar nuestra realidad. Y no sólo cambiarla, sino mejorarla. Tenemos el poder de hacer magia.

A través de la educación podemos formar los agentes de cambio social que este mundo, tan golpeado por graves violaciones a los derechos humanos, necesita urgentemente. La educación constituye la base de toda evolución y sólo evolucionando podemos progresar. Como individuos y como colectividad.

Y la educación que promovemos en la Academia IDH trasciende la especialización en materia de derechos humanos. Es una educación que sitúa a las personas en el núcleo, donde educamos con sensibilidad y empatía, motivando a cada individuo a desarrollarse de acuerdo con sus deseos y aspiraciones propias, para ser seres plenos y comprometidos con una de las causas más nobles: la búsqueda de su propia felicidad.

Esos mismos deseos y aspiraciones deberían ser los que nos muevan e impulsen cada día en nuestra vida cotidiana. Nos esforzamos más por sobrevivir que por vivir plenamente, buscando logros profesionales y económicos bajo la creencia errónea de que en ellos reside la felicidad.

En lo personal, siempre intenté, gracias a la educación que recibí de mi madre, Anna, y de mi padre, Mario, dejarme guiar por mi intuición para seguir los valores en los que creía: ellos me inculcaron la creencia de que cada uno de nosotros, por más imperceptible que sea nuestra acción, casi como si avanzáramos en puntas de pie, puede contribuir a la construcción de un mundo mejor, más justo, igualitario y libre.

Fueron precisamente estos valores los que me impulsaron, hace varios años, a realizar un cambio radical en mi vida. No fue una decisión sencilla, pero el impulso era demasiado fuerte. Decidí transformar mi existencia, dejar a mi familia y mi tierra en búsqueda de un gran sueño: dejar una huella -no importa si grande o pequeña- de cambio en este mundo a través de la educación. En estos nueve años ese sueño se ha ido concretando día tras día. Si hoy miro hacia atrás puedo percibir el extenso camino que hemos recorrido como “equipo morado”. Y si miro hacia adelante, veo que aún nos queda mucho camino por recorrer.

Muchas personas nos preguntan por qué el morado es el color oficial de la Academia. El morado surge de la combinación del rojo (que simboliza el amor) y el azul (que representa la sabiduría): es el color de la metamorfosis, la transición, el misterio y la magia. Es el color de la espiritualidad y simboliza la unión de opuestos: porque las diferencias no son barreras, sino fuentes de riqueza y crecimiento.

Y esto es lo que significan estas nuevas instalaciones para mí: son un paso más en este camino mágico que tenemos más de ocho años recorriendo, un camino de transformación y de transición de un mundo donde los derechos humanos seguían siendo vulnerados a un mundo donde existan personas que con preparación especializada luchan por un mundo mejor.

Y esto es lo que la Academia IDH es para mí: es magia morada.

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