Coahuila
Hace 2 años
México se viste de letras, rindiendo homenaje al tesoro más preciado que la humanidad ha guardado por siglos: el libro. El Día Nacional del Libro en nuestro país evoca la pluma inigualable de sor Juana Inés de la Cruz, cuyas frases y poemas aún resuenan en las estanterías de la memoria.
El origen de esta celebración se remonta al año de 1979. Nace por Decreto presidencial el 6 de noviembre, en la administración de José López Portillo. Surge con el objeto de promover el hábito de la buena lectura, de brindar espacios para exaltar la importancia del libro como aliado de la educación, además de conmemorar, el natalicio de la insigne literaria mexicana.
Así, el 12 de noviembre de 1980, se celebró por primera vez el Día Nacional del Libro y Sor Juana Inés de la Cruz. Obras escogidas, es el primer libro editado con el propósito de abrir esta conmemoración.
En el siglo 17, Juana Inés de Asbaje se encontraba prisionera de un mundo donde su pasión por el conocimiento era considerada una afrenta a la supuesta fragilidad de su género. Sin embargo, en ese rincón de su aposento en el convento de San Jerónimo encontró el refugio que iluminó su espíritu, desafiando las cadenas impuestas por la sociedad y en la que a través de su pluma fluyó la erudición, la profundidad de su pensamiento, la agudeza de la razón y la belleza de la palabra en cada uno de sus versos.
Su obra transfiguró en eco de la lucha por la igualdad, una demanda silenciosa de justicia en un tiempo convulso y opresivo, en un contexto histórico, en el que se le negó el derecho a la educación y se rechazaba la idea de que una mujer poseyera conocimiento. Su pluma se convirtió en espada y su escritura en escudo, muchas veces criticada por su avidez y su arrebato, pero que en cada página encontramos testimonio de la fortaleza femenina y lucha por la libertad intelectual de las mujeres.
El legado de la “Décima Musa”, es herencia para todas las generaciones que le sucedieron, para las mujeres que, como ella, soñaron y sueñan con una sociedad en la que su intelecto no sea subestimado, ni menospreciado. Su obra es evidencia de que la escritura no tiene género y que el espíritu humano no puede ser encasillado ni limitado.
Sor Juana Inés de la Cruz afirmaba: “un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”. Un llamado a la reflexión, que nos invita a explorar los tesoros escritos que nos aguardan con la única finalidad de nutrir nuestro espíritu.
Antes de la pandemia, la celebración de este día inundaba las calles de algunas ciudades con actividades literarias. Hoy en las redes virtuales, como hilos interconectados en el vasto telar del ciberespacio, se hace el eco de esta celebración. Los usuarios comparten fragmentos de sus libros favoritos, recomiendan lecturas y entablan conversaciones trascendiendo fronteras. Confirmando con ello, que la literatura es puente universal que une a los pueblos y trasciende barreras de tiempo y espacio.
Que este día sea un tributo al “Fénix de América”, al espíritu femenino que busca alzar su voz a través de la palabra, que sea un recordatorio, de que en los libros y en la magia de cada una de sus páginas, encontramos el poder transformador de las letras, capaces de edificar puentes entre los seres humanos y derribar muros de ignorancia.
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