Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Castiga Edil con tablazos por acoso a albañiles en Guanajuato Asegura el Ejército mexicano casi 17 kilos de sustancia granulosa amarilla en Ahome, Sinaloa Destaca Harfuch fortalecimiento de inteligencia en seguridad CFE registra pérdidas por 23 mil 310 millones de pesos en el tercer trimestre Se queda el IEC un año más sin presidencia

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Réquiem por David Silveti

Por Jorge de Jesús 'El Glison'

Hace 2 años

Un día como hoy en el que escribo estas líneas, 12 de noviembre, pero hace 20 años, en el año del 2003, se fue el gran torero mexicano David Silveti. A raíz de este acontecimiento hubo un gran revuelo en el mundo taurino internacional, y los medios de comunicación difundieron ampliamente la noticia. Algún cronista escribió que “David se había ido por voluntad propia”, utilizando este eufemismo, para no decir clara y llanamente que David se había suicidado de un balazo en la cabeza. Esta manera de irse de este mundo es lamentablemente más común en los días que vivimos, y en los que cada día, cada vez más personas deciden dejar de vivirlos por “voluntad propia”, quitándose a sí mismos la vida. Hay muchas razones por las cuales los individuos prefieren la muerte que seguir viviendo, la principal de ellas es que no soportan las circunstancias en las que viven, en otras palabras, “no pueden con la vida” y prefieren dejar de tenerla. Algunas de las razones más comunes del suicidio son condiciones económicas insuficientes, sufrimiento y dolor a causa de enfermedades, decepciones amorosas, baja autoestima, carencia de la resiliencia necesaria para afrontar y superar adversidades, y un sinfín más de razones individuales y colectivas. Lamentablemente ya no es muy sorprendente enterarnos que alguien se ha suicidado. Sin embargo, el suicidio de un torero, –cuya profesión es precisamente la de exponer su vida ante un potencialmente mortífero toro bravo–, es mas notable y causa mayor sorpresa.

Paradójicamente, la cantidad de suicidios de toreros es porcentualmente elevada, y paradójicamente tambien, la principal razón por la cual un torero se suicida es porque ya no puede torear, o sea que ya no puede exponer su vida para que se la quite un toro; se matan porque les falta vivir la emoción de poder morir en un ruedo.

Esto sucedió con David Silveti, y con la gran mayoría de toreros que han muerto por voluntad propia.

David nació en el seno de una familia de linaje taurino. Su abuelo paterno era el matador don Juan Silveti, “El Tigre de Guanajuato”, su padre fue el torero Juan Silveti Reinoso; y tambien su hermano Alejandro Silveti es matador de toros (además, ahora el hijo de David, Diego, es asimismo torero). David empezó a torear como becerrista desde los 12 años. Su carrera de altibajos estuvo enmarcada por triunfos apoteósicos y tardes oscuras, además de muchos percances que le obligaron a pasar por el quirófano en más de 40 ocasiones, la mayor parte de las operaciones realizadas para reparar su maltrecha rodilla derecha, en la que se rompieron los ligamentos a causa de golpes de los toros. Después de varias temporadas triunfando a lo grande, sus rodillas no le permitieron seguir toreando, motivo por el cual, hace 20 años, David decidió irse no solamente de los ruedos, sino de su plano terrenal.

En esa época yo escribía una columna en el periódico deportivo ESTO, el de mayor circulación en el país, y a manera de un réquiem literario para David, reproduzco un extracto de mi columna publicada en el citado periódico a raíz de la esplendorosa faena realizada por David en la plaza México el 12 de noviembre de 1993, ante el toro Mar de Nubes, de la ganadería de Fernando de la Mora.

“Los Grandes Hombres y Mujeres no se forjan disfrutando bajo un sol resplandeciente de las comodidades y placeres que proporcionan el éxito y el triunfo, no, más bien se curten en la oscuridad sobreviviendo y valorando las lecciones que brindan el infortunio, el fracaso y la derrota y aprendiendo a superarse y superarla.

David Silveti no aprendió a torear el domingo, él sabe torear desde hace muchos años, se podría decir que casi nació sabiendo, por herencia, por efecto dinástico. David no se ha pasado todos estos años aprendiendo a torear, aprendió a ser Hombre, no se es hombre solamente porque así lo dice en el acta de nacimiento, los hombres no nacen, se hacen.

David Silveti no aprendió a ser Hombre cuando cortó algún rabo o cuando lo paseaban en hombros, no se aprende a ser Hombre en la cumbre; más bien eso se aprende en los barrancos. No se aprende arriba, se aprende abajo. No se aprende cuando todos te felicitan y quieren estar contigo, más bien se aprende cuando todos te abandonan y te denostan, no se aprende cuando confían en ti, se aprende cuando dudan.

David Silveti no aprendió a ser Hombre en las plazas de toros llenas de gente, lo aprendió en la soledad de los quirófanos. No aprendió a ser Hombre toreando cuando la gente le gritaba enardecida sonoros oles, lo aprendió cuando los doctores le dijeron que era imposible que volviera a torear, lo aprendió cuando su familia le pidió que renunciara y se diera por vencido, aprendió a ser Hombre cuando no lo hizo y continuó en la lucha.

David Silveti aprendió a ser Hombre cuando se cayó y se levantó, no una, muchas veces, y es mejor volverse a caer que nunca levantarse o inclusive que nunca haberse caído, los únicos que saben levantarse son los que ya se han caído, y no hay nada más glorioso que volver a estar en la cumbre cuando se regresa del abismo.

El domingo en la Plaza México no toreó un cuerpo comandado por un cerebro, toreó un espíritu rebosante de fe y convicción.

El domingo en la Plaza México no toreó un torero, toreó un Hombre.

 

 

Notas Relacionadas

Se queda el IEC un año más sin presidencia

Hace 36 minutos

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 5 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 5 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 5 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 5 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 12 horas

Confirmado y amarrado