“Yo diría que los políticos vendrían a ser los últimos plagiarios, los últimos discípulos de los escritores…”
Jorge Luis Borges
Hace tiempo conversaba con un amigo escritor que, sin ser vidente, anticipa muchas cosas que van a suceder con acierto (Julián Herbert). Iniciaba el proceso electoral para presidente de la República en Argentina y hablábamos sobre Javier Milei, su irrupción en el panorama y la polémica en torno a prácticamente todo lo que tiene que ver con él y sus propuestas. En aquel momento Julián me decía que Milei con todo y sus absurdos tenía posibilidades, yo por mi parte, aseguraba que no, que era imposible que una figura con esas propuestas y actitudes lograra ser presidente en un país como Argentina. Igual dije lo mismo de Samuel García y me equivoqué, ya fue gobernador de Nuevo León, ya abandonó su estado en medio del caos y ya hasta vino a Saltillo y a Monclova, en donde por cierto visitó un centro cultural en su aventura para ser presidente de México (ojalá no).
Una de las propuestas más controversiales de Milei se ve en redes sociales: el político se encuentra ante un pintarrón donde están pegados los nombres de los distintos ministerios del gobierno federal argentino y el va arrancándolos y tirándolos al suelo. “¡Ministerio de Educación! ¡Fuera!, ¡Ministerio de Cultura! ¡Fuera!”. Y así casi con todos. Su idea es aligerar el Estado, eso se entiende, lo que no se entiende es que pretenda deshacerse de instituciones fundamentales como las dedicadas a la Educación y la Cultura, en un país que se ha caracterizado por su gran talento literario, musical y cinematográfico. Habrá que ver qué pasa, en campaña suelen decirse muchas cosas que al final no se cumplen, como es el caso de nuestro gobierno federal actual y su movimiento autodenominado 4T. Aparentemente con López Obrador se vislumbraba una etapa dorada de inversión al sector cultural y no fue el caso.
En Coahuila, entre 2018 y 2023 se registró una reducción de casi ochenta por ciento en los recursos federales para Cultura, lo que significó la perdida de iniciativas que brindaban espacios a artistas y creadores coahuilenses como el Festival de Cultura Infantil y Juvenil La Maroma, El Festival de la Palabra Laguna, Fotocoahuila, el Programa de Desarrollo Cultural Municipal, entre otros. Si a eso le sumamos la pandemia y la política de estrangulamiento y disminución de recursos a los estados gobernados por la oposición, se podría decir que al menos para Coahuila el apoyo federal desapareció, algo así como: ¡Ministerio de Cultura Federal! ¡Fuera! (de Coahuila).
Claro que no ha sido así en todas partes, para la Ciudad de México, que es la entidad federativa con más oferta e infraestructura cultural de nuestro país, a lo largo del sexenio se invirtieron más de 10 mil millones de pesos en un solo proyecto: Chapultepec, Naturaleza y Cultura. Uno de los caprichos del presidente con el que se hubiera podido hacer mucho en las demás entidades federativas. Y para el 2024 el presupuesto de egresos contempla un incremento del 892.4 por ciento en un solo programa que es el de Provisiones para la Adquisición de Terrenos de Zonas Arqueológicas con 3,274.73 MDP para una sola entidad: Yucatán. Es decir, para atender otro proyecto del presidente, El Tren Maya, todo esto en detrimento a la inversión en Cultura en las demás entidades federativas. Quienes formamos parte del sector cultural debemos tener eso en cuenta en las próximas elecciones.
Drama – mine (para aliviar el mareo y la náusea)
Como cada año, el maestro Geroca expone su obra en El Cerdo de Babel a partir de diciembre, hay que ir.
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