Luis Enrique González, el famoso ciclista saltillense, apodado el “Papitas Mágicas”, prácticamente está inventariado en el Centro Histórico de Saltillo, donde por más de 40 años ha sido inamovible, sigue firme en el mismo lugar, con su puesto de papitas fritas artesanales –hechas en casa–, como otro ilustre saltillense que, hasta su muerte, Antonio Martínez “La Bola”, se sostuvo en un puesto de periódicos, muy cerca, uno del otro.
Estudios recientes indican que 90% de los mexicanos consumimos papas fritas. De acuerdo con la Canacintra, el consumo anual per cápita es de casi 4 kilogramos.
Las papas fritas y otros productos forman parte de un antojo muy nuestro, sobre todo las que se venden en la vía pública, que no tienen más agregados que el aceite y la sal, sin conservadores.
El país produce cerca de 450 mil toneladas de botanas cada año a través de los 130 fabricantes establecidos, sin embargo, no se cuentan aquellos productos que se procesan en muchos hogares saltillenses, que tienen el auténtico sabor casero y sin añadiduras que dañan la salud de los consumidores.
Papitas Mágicas elabora cada día 10 kilos de papa y todas se consumen. Uno de los atractivos es la salsa de pico de gallo que no tiene comparación con cualquiera de los productos embolsados que resultan más caros que los hechos en casa.
Luis Enrique González sigue practicando el deporte de sus amores, el ciclismo, y con su “caballo de acero” sale todas las mañanas a correr para estar listo ante cualquier competencia dominical que se presente. En marzo tiene programada una carrera de 300 kilómetros y dice estar en forma para cualquier ocasión.
¿Por qué ‘Papitas Mágicas’?
El mismo vendedor ambulante nos explica, dice que a veces suele decir a sus consumidores “¡prueben mis papitas, son mágicas, cuando le quede la última papita antes de comérsela pida un deseo y se le concederá!, y varias personas han vuelto para decirme que el deseo fue cumplido”.
“Hay quienes creen que son supersticiones, que no tienen fundamento racional y que consisten en atribuir carácter mágico o sobrenatural a determinados sucesos, pero varias personas han vuelto a mi puesto para decirme que se cumplió el deseo que solicitó y yo les creo”.
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