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Coahuila

México, en grave riesgo

Por Cholyn Garza

Hace 2 años

Parecerá exagerado creer que, nuestro país, nuestro amado México se encuentre en grave riesgo. Lamentablemente, y con tristeza lo externo y comparto la preocupación de no pocos mexicanos que observamos hacia dónde nos está llevando la ambición por el poder, de un individuo que prometió mucho en campaña, pero como gobernante ha ido destruyendo este maravilloso país. 

No hay justificación alguna que permita otorgarle el beneficio de la comprensión ante la situación que hoy vive nuestro México, a quien se le dio la oportunidad de gobernar, y hacerlo para todos; pero en ningún momento se le otorgó un cheque en blanco para disponer a su antojo de los recursos existentes mucho menos de pretender destruir nuestras instituciones.

Un buen gobernante, que llega al poder por el voto de los electores emitido en las urnas, debe actuar con responsabilidad, no con frivolidad. Ser consciente de que el poder es temporal, por un tiempo determinado, no para eternizarse en él.

De ninguna manera estará autorizado para destruir las instituciones que se fueron construyendo para beneficio de todos, no a capricho de un gobernante soberbio, altanero que destila odio por los poros.

Un gobernante, que por habitar en un palacio -como inquilino- se siente dueño de los recursos con los que cuenta México y con el derecho de disponer a su antojo de todo lo que existe en nuestro maravilloso país.

Al hacer un recuento de los daños causados en este sexenio, nos damos cuenta de que son muchísimas las pérdidas que ha ocasionado el mal gobierno.

La ambición por el poder es tan grande, que nos ha puesto en riesgo a todos los mexicanos al cederle espacios a las bandas criminales y permitir adueñarse de poblados y buena parte del territorio nacional.

Indignación y tristeza observar el comportamiento de individuos sin educación, sin cultura, sin el más mínimo respeto a la vida humana, disponen de ella, cuando no se pliegan a sus exigencias.

Con la mayor tranquilidad llegan a negocios a extorsionar exigiendo una cuota semanal, que se torna, en imposible de pagar. Sin temor alguno, porque se sienten dueños de la situación, privan de la existencia a quien ya no puede cumplir con esa cuota impuesta por los criminales.

¿Qué autoridad protege a los ciudadanos? A personas de bien que se levantan muy temprano para ir al campo a sembrar y en tiempos de cosecha, los criminales se benefician del arduo trabajo del campesino.

¿Quién detiene a individuos que extorsionan a pequeños comerciantes propietarios de negocios? ¿Quién protege a la gente trabajadora que lucha día a día por sobrevivir?

Nuestro país está en riesgo y que no se diga que es exageración tal afirmación. Cuando se va perdiendo la libertad, cuando el miedo se va apoderando de la gente ante la ola de violencia en las ciudades; cuando las instituciones se van destruyendo para crearlas a conveniencia de ideólogos; cuando el odio supera al amor que nos merece la patria, el riesgo aumenta peligrosamente.

El entreguismo que se ha hecho de buena parte del territorio, a criminales, es una prueba fehaciente de la complicidad de un gobernante que posiblemente data de tiempos electorales.

Los criminales se han ido adueñando de una buena parte del país y de verdad, no es justo para nuestro México al que tanto le debemos.

Afortunadamente aún tenemos algo muy importante: la esperanza que no debemos perder en ningún momento. Tenemos que salir a defender a México en las urnas, con nuestro voto; con libertad, con la pasión que nuestro país requiere de cada ciudadano.

Tenemos que defender al INE, sí, pero exigirle a quienes hoy lo integran que cumplan con honestidad; que no modifiquen reglas para beneficiar a quien desea destruir o apoderarse de los órganos autónomos. El presidente no debe entrometerse en el proceso electoral y menos realizar campaña activa en favor de su partido y su candidata o corcholata. Es un delito que debe sancionarse, al igual que el derroche de recursos.

Defendamos a la Suprema Corte de la Nación, hoy en alto riesgo con 3 ministras cuya actuación deja mucho que desear, sobre todo la recién nombrada cuya ignorancia y desconocimiento de la Constitución y las leyes constituyen una afrenta para la SCJN y falta de respeto para los Abogados Constitucionalistas del país. 

No podemos ni debemos cerrar los ojos ante la destrucción de nuestro país y sus instituciones. ¿Quién responderá por el daño causado?

Por capricho, se han derrochado millones de pesos en obras que no debieron realizarse. Se mantuvo la atención en ellas -como distractores- mientras la inseguridad avanzaba de manera vertiginosa y peligrosa.

Todo lo anterior es parte de la realidad que se vive. Por ello, si realmente queremos a México, no nos dejemos engañar. Que no haya divisiones entre los mexicanos, no permitamos que nos confundan los que desean apoderarse de nuestro maravilloso país.

Que no nos divida el odio y la ambición, que nos una el amor por nuestra Patria.

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