Coahuila

Publicado el sábado, 13 de enero del 2024 a las 04:04
Saltillo, Coah.- Fiestas, gastadera, desveladas, excesos: la cuesta de enero no sólo afecta en el bolsillo, sino también en el ánimo, generando las peligrosas condiciones para la tristeza y la depresión.
Despedirnos de la familia, regresar al trabajo y el clima, son algunos de los factores que se conjugan y crean un caldo de cultivo que puede dar pie al aislamiento, el desánimo, la angustia y la desesperanza.
Por eso enero es considerado el mes más triste del año, ya que el 13 es el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, y el 15, tercer lunes del año, es el famoso Blue Monday, conocido como el día más triste.
Un dañino cóctel
Menos horas de luz, peor tiempo y “la cruda” emocional de las celebraciones navideñas, crean este dañino cóctel que tiende a desmotivarse, a hacernos sentir agotados, sin ganas de hacer nada más que sobrevivir a la cuesta.
Fabiola Rodríguez Guerrero, sicóloga clínica, explica que existe una clara relación entre las horas de luz y la depresión, debido a la influencia hormonal que tiene: durante los meses más oscuros, el cuerpo secreta menos melatonina, además, interpreta que debemos irnos a dormir antes, y sentimos ese descenso de energía y de actividad de forma casi natural.
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Sí, estadísticamente se ha demostrado que enero es uno de los meses más difíciles emocionalmente para todos, además de esta cuesta de enero de los gastos, y de todas las consecuencias de lo gastado en diciembre, tiene mucho que ver la estación del año, sí se ha demostrado que en tiempo de frío nuestras emociones están un poco más decaídas”, detalla.
Por ello, dice la experta, debemos tratar de detectar los síntomas que nos pueden llevar a una tristeza profunda, y echar mano de nuestras herramientas personales y nuestra red de apoyo para evitar caer en una depresión.
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Creo que la principal estrategia que podemos utilizar es estar cerca de las personas, aprender a observar más a las personas que están cerca de nosotros, como para poder detectar los cambios que ellos están teniendo”, añade.
Por su parte, Berenice de la Peña Aguilar, directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila, explica que cuesta acoplarnos de nuevo a la rutina, y a los nuevos precios de la vida con la llegada del año nuevo.
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Nos enfrentamos a diferentes situaciones para lo que quizá, no nos preparamos en diciembre, de tal manera que aunque sabemos que están ahí, tenemos que hacerle frente y buscar estrategias para poder salir adelante, y en ese acomodo que vamos teniendo, aunado con otros factores, podemos tener algunos momentos de depresión, de tristeza, de soledad, algunos desencuentros con las personas que nos rodean, y de esta manera se afecta nuestra salud emocional y nuestra salud mental”, comenta.
No juzgar: apapachar
La mayoría de las veces tendemos a ser demasiado duros con nosotros mismos: maximizamos las malas decisiones y minimizamos las buenas, lo cual afecta directamente nuestra autoestima.
De la Peña Aguilar sugiere hacer una balanza: qué tenemos en este momento, no castigarnos por lo ya hecho, sino en dónde estamos parados y mirar hacia adelante.
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La invitación sería hacer un análisis: en dónde estoy en este momento y cuáles son los retos que tengo enfrente para superar, cuáles son las cosas que en este momento están robando mi atención, cuáles requieren más mi dedicación para salir adelante, y a partir de este análisis de la situación, empezar a tomar decisiones, empezar por las que pudieran ser más sencillas”, apunta.
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Empezar a hacer un balance, ojo: sin juzgarnos, sin criticarnos, sin estarnos echando en cara, sino con lo que tenemos, ser muy fieles a eso, y ahora sí empezar a ver para adelante, en el sentido de qué necesito hacer, cómo lo necesito hacer, cuándo, y poder hacerle frente”.
Fabiola Rodríguez comenta que en este tiempo dejamos de hacer ejercicio, por la lluvia o el mal tiempo, y por lo tanto, no liberamos endorfinas, las cuales ayudan a la felicidad.
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Hacer ejercicio, porque de manera natural nos ayuda a sentirnos más activos y a sentirnos mejor con nosotros mismos, no necesitamos hacer esfuerzos muy grandes, simplemente caminar”, dice.
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Hay que cuidar la alimentación, es súper importante, dejar un poco más el azúcar y la harina, porque sí nos afectan un poco, tomar agua, estar hidratados, y las actividades extra, un pasatiempo definido”.
Más ayuda
Berenice de la Peña asegura que en enero, más personas recurren a un acompañamiento sicológico, pero que hay que estar al tanto de quienes no se atreven a pedirlo.
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Se incrementan, sobre todo, los índices de personas que solicitan ayuda por ansiedad, por depresión, por estrés, porque enfrentan situaciones límite, donde las personas ya no saben para dónde ir, y obviamente estos son factores que en algún momento pueden detonar otras problemáticas”, detalla.
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Aquí va a ser muy importante: no se juzgue a usted mismo, no sea tan severo, complacerse con lo que hay, esta es la realidad y a partir de este momento usted vea para el frente”.
Síntomas
En un episodio depresivo, la persona experimenta un estado de ánimo deprimido o una pérdida del placer o del interés por actividades; estos episodios abarcan la mayor parte del día, casi todos los días, durante al menos dos semanas.
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