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Coahuila

El desarrollo industrial de Saltillo y la región

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 2 años

La vida agrícola de la ciudad en la segunda mitad del siglo 20 se fue transformando rápidamente hacia la actividad industrial; las enormes huertas desaparecieron y las industrias dominan el paisaje de hoy.

En el segundo cuarto del siglo 20, Saltillo cambió el giro de las actividades agrícolas y textiles hacia las industrias con la creación de empresas como Cifunsa, Cinsa, Éxito, Molinos El Fénix, entre otras.

A mediados del siglo pasado se siguieron creando empresas tales como Moto Islo, en 1961, Zincamex e Inyecc Diesel. La verdadera explosión industrial ocurrió de 1979 a 1981 (y sigue creciendo expansivamente) con las plantas armadoras de automóviles, junto con sus respectivas cadenas de proveedores.

Desde entonces, a Saltillo y su zona metropolitana (Ramos Arizpe y Arteaga) se le conoce como la “Detroit de México”. Sin embargo, se está dando un impulso para la diversificación de la industria, con la llegada de empresas farmacéuticas, de electrodomésticos, químicos, de cerámica, partes para la industria aeroespacial, y del software, para evitar la concentración en una sola área, con todos los riesgos que ello implica.

La ciudad con aire somnoliento y sumiso quedó atrás. Y es que Saltillo dejó de ser el pueblo grandote, para enfrentarse a un vertiginoso crecimiento industrial y un endeble desarrollo urbano. En sus inicios y hasta principios del siglo 19, la capital de Coahuila estaba acostumbrada al tráfico de mercaderes y compradores. La estabilidad de la otra pacífica provincia, la que el presidente Echeverría pedía que no permitiéramos que creciera, comenzó a verse amenazada por la demanda de servicios y satisfactores que no teníamos. El agua, el principal factor que agobia; tuvo que ceder su administración a una empresa española.

Saltillo durmió plácidamente durante más de 400 años. Nunca experimentó la necesidad de crecer en orden. Tlaxcaltecas, españoles y portugueses no tuvieron la visión de trazar una ciudad a futuro. El “desarrollo” nos envolvió.

Repentinamente comenzaron a desaparecer las frondosas huertas de peras, manzanas y membrillos que eran nuestro orgullo, para dar paso a conglomerados habitacionales o residencias. Surgieron los edificios industriales, y el asfalto y los automóviles le fueron ganando espacio a las áreas verdes, y con ello los problemas de ciudades grandes, que hasta ahora no hemos podido solucionar.

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