Coahuila
Hace 2 años
Tal y como sucedió en 2021, otra vez en 2024 el carbón será un jugador determinante del proceso electoral federal. Una vez más “el viejo de la danza”, en este caso la Comisión Federal de Electricidad, dispersará millones por huachicol de piedra traficado en Coahuila en plenas campañas por la Presidencia y el Congreso de la Unión (senadores y diputados federales): 3 mil 618 millones 149 mil pesos a repartir los próximos días (4 mil 196 millones ya con IVA incluido). El negocio sin fin.
¿Cuánto de ahí es para comprar el mineral en realidad?, es la pregunta fundamental del asunto. El cuestionamiento anterior se basa en una premisa: CFE “adquiere” algo que de momento no necesita, según sus propios números y proyecciones.
De acuerdo con su “Plan de Negocios 2023-2027”, la producción de energía eléctrica se mantendrá invariable durante los próximos tres años. Y no sólo eso, pagó ya en 2021, 2022 y 2023 la materia prima (combustibles fósiles) necesaria para producirla, pactando entregas con los proveedores hasta diciembre de 2024, inclusive mes a mes.
¿Acaso recibió tierra negra o cantidades menores a las acordadas durante los últimos tres años y ahora requiere surtir más para compensar la merma y el desvío institucional de recursos? ¿Adquieren en 2024 reservas nacionales ante un eventual desabasto? Nada dice al respecto su mencionada hoja de ruta, cabe señalar.
¿Hay visos de desestabilización política en vísperas de las votaciones presidenciales, y por tanto prevén un escenario de conflicto que afecte instalaciones estratégicas? No necesariamente (aún en las condiciones de inequidad que prevalecen).
A un precio de mil 84 pesos la tonelada, más IVA, la empresa productiva del estado proyecta comprar 3 millones 337 mil 776 toneladas de carbón para sus centrales termoeléctricas ubicadas en Nava, Coahuila: José López Portillo y Carbón II (2 millones 240 mil 888 para la primera, y un millón 96 mil 888 para la segunda).
El 28 de febrero darán a conocer a los favorecidos por adjudicación directa en un proceso que se desarrolla de manera virtual en su totalidad. Una particularidad: según la convocatoria publicada el pasado 7 de febrero, se trata de carbón no coquizable, de la cuenca del Río Escondido (con mayor poder calorífico y menor cantidad de concesionarios, por ende más valioso); no de la cuenca del río Sabinas, es decir, no del común que la mayoría de los explotadores locales comercializan.
Se ha escrito aquí en pretérita ocasión: la CFE requiere del mineral prácticamente exclusivo de Alonso Ancira, quien durante dos décadas monopolizó la actividad minera en la región y adjudicaciones de contratos vía sus lotes.
Ahora bien, si el todavía dueño de AHMSA tiene sus bienes congelados, y no se han autorizado más concesiones mineras a personas distintas en la misma zona extractiva durante todo el tiempo que se le ha intentado defenestrar sin éxito, ¿de dónde lo sacarán entonces? ¿Qué van a comprar?
Específicamente cuando las ofertas técnicas y económicas tienen que realizarse los días 13 y 21 de febrero. Dicho de otra forma: tienen sólo 14 días para prepararse.
Tomando en cuenta el antecedente más próximo de adjudicación en la materia, el cual favoreció al hoy diputado local del PT, Antonio Flores Guerra, por 985 millones de pesos a finales de 2022, no es ocioso estimar que repita éste como el gran beneficiario del negocio gracias al “barrido” de los “patios”, si es que todavía existen algunos (sobrantes de otros productores en minados viejos; “coyotaje”, pues).
Cortita y al pie
Si la última compra de CFE suponía extender el plazo sexenal de la 4T, esta va más allá: es transexenal. Aplica para 2024 y 2025, ya que los hipotéticos pedidos concluirán hasta el 29 de diciembre del año próximo.
Ello supone maniatar con los contratos que entrarán en vigor el mes próximo al sucesor en la Silla Presidencial durante los primeros 15 meses de su gestión, por si acaso tenía un plan distinto para la nación (energías limpias, por citar un ejemplo).
También implica exprimir hasta sus últimas consecuencias, y más allá, las finanzas de CFE. Echar mano como régimen populista-militarista en el poder de todos los recursos a su alcance para inclinar a favor del oficialismo la contienda que diariamente trata de manipular. Elección de Estado a niveles de vulgaridad.
La última y nos vamos
La coartada no se sostiene bajo ningún escenario. Les urge financiamiento, y Manuel Bartlett lo sabe. Sin importar que se trate de un negocio kafkiano con base en un carbón sencillamente inexistente.
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