Carbonífera

Publicado el lunes, 19 de febrero del 2024 a las 04:00
Nueva Rosita, Coah.- “Hemos llegado a 18 años desde la tragedia ocurrida en Pasta de Conchos, con las manos vacías”, dijo Elvira Martínez Espinoza, viuda del minero Jorge Vladimir Muñoz, quien un día como hoy, en el 2006, perdió la vida tras la explosión en la mina 8.
Ya en la Ciudad de México, donde fue colocado en el 2018 el antimonumento a los 65 mineros fallecidos, conmemorará un año más de lucha y esperanza, mediante una misa oficiada al filo del mediodía por Fray Raúl Vera y el párroco Socio José Méndez.
En entrevista para Zócalo, Martínez Espinoza asegura que han sido 18 años muy difíciles, “primero por el dolor de la pérdida de mi esposo, después porque mis hijos tuvieron que crecer con el dolor de la ausencia de su papá, cuando ellos hubieran podido compartir sus alegrías, sus logros, es algo muy triste, es un espacio, un vacío que quedó y que uno como mamá no puede rellenarlo, y lo peor de todo es que aún no se pueda cerrar este ciclo de cumplir como todo ser humano para sepultar sus restos, de vivir un duelo como cualquier familia”, comentó.
Durante todo este tiempo, Elvira Martínez los ha dedicado en gran parte a exigir que los restos de los mineros sean recuperados, tuvo que dejar la depresión a un lado y estar fuerte para sus dos hijas e hijo; se suponía que en este
memorial ya estarían en la etapa de búsqueda de restos, lo cual aún no se ha podido concretar.
Relata que se quedó con tres niños pequeños, se refiere a Tania, Cristian y Estefanía, que en 2006 cuando sucedió la tragedia tenían 12, 11 y tres años de edad, respectivamente.
Ella, como muchas mujeres, tuvo que organizarse, salir en busca de un trabajo, encomendar a sus hijos a su madre, porque la vida simplemente continuó y sus hijas e hijo crecían.
“Todo este tiempo sigo pensando en el vacío que nos dejó Vladi, aunque es común en la actualidad ser madre y padre, la realidad es otra; mis hijos recibieron mucho cariño de su familia materna, el apoyo económico de mis hermanas, hoy enfermeras jubiladas del IMSS, pero Vladi siempre faltó en la vida de mi familia, en especial, de Cristian, el único hombre de tres menores”,
recuerda.
Asegura que este inmenso dolor inició con la pérdida del ser amado y continúa al comprobar cómo son más fuertes los intereses políticos de los gobiernos, al no responder a la exigencia de las familias.
“Siempre estos 18 años hemos luchado por recuperar los restos y buscar justicia, para nosotros ha sido tan difícil, porque la justicia empieza por el rescate y una vez logrado se puede pedir lo demás, tener acceso a la verdad que no tenemos, no sabemos lo que sucedió, es todo un conjunto de realidades, todo este tiempo transcurrido me dejó ver realmente cómo son las autoridades, cómo responden, cómo actúan cuando las víctimas piden ser escuchadas y atendidas en sus demandas, es un proceso de mucho dolor”, recalca.
Hoy esta activista y defensora de los derechos humanos, integrante de la organización Familia Pasta de Conchos, afirma que tuvo que sobreponerse a toda la tristeza para enfrentarse a innumerables pruebas que compromete la exigencia a la justicia y verdad.
Por muchos años encontraron respuestas negativas, “Grupo México detuvo las excavaciones al año, dijo que no era posible encontrar los cadáveres y los declararon muertos, pero nosotros nunca tuvimos sus cuerpos para procesar el duelo, como sucede normalmente, aquí seguimos aunque con trabajos atrasados en el Plan de Recuperación y Restos al que se comprometió el presidente de la República en el 2019, con la esperanza al ver que por lo menos se está haciendo la búsqueda”, finalizó.
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