Las hormigas que siguen de cerca el subibaja que trae Luis Fernando Salazar en la fórmula de Morena al Senado (por aquello de que lo subieron al primer lugar y luego lo bajaron al segundo) dicen que hay un trasfondo preocupante que va más allá del pretexto de la cuota de género, usado para explicar por qué Morena decidió que Cecilia Guadiana fuera en primer lugar, lo que le garantiza cobrar en el Senado aun perdiendo la elección, al llegar como primera minoría.
Resulta que la decisión es vista como una forma para que Morena se prepara para un posible retiro de la candidatura a Luis Fernando. Y también se ve quién lo está promoviendo.
La historia comienza con una denuncia que el hoy senador Reyes Flores presentó contra Luis Fernando cuando ambos contenían en la encuesta para definir la candidatura al Senado.
Reyes acusó a Luis Fernando ante el INE por actos anticipados de campaña por anuncios espectaculares que había colocado, y cuando el INE le pidió al expanista que explicara, éste dijo que él no sabía de esos anuncios y que ya incluso los había denunciado.
El problema es que el INE investiga si esa supuesta denuncia de Luis Fernando contra su propia publicidad fue falsificada y, en caso de que se compruebe, una sanción será quitarle la candidatura.
Por eso las hormigas ven la mano de Reyes detrás de esto porque si a Luis Fernando lo bajan, él sería el relevo. Y si bien esta es una posibilidad, el peso de Reyes en Morena no es tanto como para meterse en primer lugar de la fórmula, así que el bajón a Luis Fernando se interpreta como señal de que va para afuera.
Finalmente quedó puesta la mesa para la lucha por la presidencia municipal de Torreón. La postulación del expriista Shamir Fernández como candidato de Morena completa el cuadro de la contienda con el alcalde Román Cepeda por la coalición PRI-PRD-UDC, Sergio Lara Galván por el PAN y Jorge Torres Bernal, “El Soli”, por Movimiento Ciudadano.
Lo principal a observar en el desarrollo de la campaña será cómo se mueve el voto entre tantas variables. Las hormigas identifican tres incógnitas.
La primera es cuántos panistas abandonan a Sergio para votar por Román e impedir un triunfo de Morena; otra es cuántos votos le puede rascar Shamir al PRI haciendo valer su pasado como operador del tricolor; y finalmente, de dónde captará sus votos el MC, pues las candidaturas de este partido se presentan como una forma de romper el bipartidismo entre Morena y el bloque opositor, por lo que tienden a jalar votos de ambos bandos.
Ya veremos.
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