Nacional

Publicado el viernes, 2 de abril del 2010 a las 15:00
México, DF.- Senadores del PAN, PRI y PRD polemizaron ayer sobre la decisión del Gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, de ordenar la militarización de la frontera con México, con la presencia de efectivos de la Guardia Nacional para labores de Mientras los legisladores del PAN celebraron la decisión, los priístas la calificaron como un mensaje de intolerancia y los perredistas como una medida que obedece a la lógica política local de las autoridades norteamericanas.
El senador priísta Carlos Jiménez calificó de intolerante la decisión de Richardson, tras asegurar que el envío de tropas incluso puede poner en riesgo la estrategia integral de colaboración entre ambas naciones.
“Janet Napolitano había dicho que no y ahora sale el Gobernador con esta decisión. La verdad es que nos parece un mensaje de intolerancia, es una reacción muy exagerada que va a generar un ambiente de mucha hostilidad”, sostuvo.
Jiménez Macías exigió a la Secretaría de Relaciones Exteriores fijar una posición frente a la militarización de la frontera, aún cuando se trate de un conjunto de decisiones de las autoridades locales de Estados Unidos.
En contraste, el panista Rubén Camarillo confió en que la presencia de las tropas estadounidenses contribuya a reducir la violencia en la zona fronteriza y a combatir delitos como el tráfico de armas y drogas. “Si la presencia de la Guardia Nacional ayuda a impedir el tráfico de armas y a mejorar los controles de las actividades ilícitas que se realizan del lado americano pues, me parece sensacional, qué bueno que Estados Unidos se dé cuenta de que se requieren acciones contundentes en la frontera”, expresó.
El senador perredista Graco Ramírez sostuvo que la decisión de Richardson obedece a un cálculo político relacionado con los intereses locales de su estado.
Sin embargo, advirtió que el Gobierno de Estados Unidos está interesado en tomar acciones más drásticas, con miras a conseguir el control del territorio mexicano.
“Es una decisión tomada en una lógica local y basada en sus necesidades como Gobernador de Nuevo México, la verdad es que los norteamericanos pueden militarizar la frontera cuando quieran, pero lo que les interesa es tener el control de México”, expresó.
En tanto, el dirigente del PRD en Chihuahua, Miguel Vargas, calificó como excesiva la medida del Gobernador de Nuevo México de enviar efectivos de la Guardia Nacional a la zona fronteriza.
Para el perredista esta acción afectará el tránsito legal de chihuahuenses a ese estado y provocará un clima de xenofobia por parte de los estadounidenses de la región.
“Es excesiva la medida, es un acto político, lo único que provocará es dificultar la relación con México y afectar el tránsito de los chihuahuenses, además de generar, como en el pasado, una tendencia xenofóbica contra los mexicanos”, dijo.
patrullaje.
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