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Generosidad contra las carencias

  Por Paola A. Praga

Publicado el martes, 6 de abril del 2010 a las 14:00


Todos los días, recibe a gente necesitada que busca algo qué comer

Saltillo, Coah.- El hambre es difícil de ocultar, las miradas perdidas y llenas de tristeza hacen evidentes las carencias. Pacientemente, Abudón Cordero acude al comedor San Judas Tadeo por un plato de comida caliente, porque el desempleo lo ha llevado a vivir de la caridad.

Aunque tiene su casa en la calle Castelar, Abudón no se pensionó y ahora sobrevive junto con su hermano con los trabajos que le pidan conocidos o desconocidos, pero platica tímidamente que lleva casi ocho años comiendo de la caridad.

Sobre la barra de la cocina, las filas de platos de nieve seca contienen pollo, sopa de arroz y frijoles, que son servidos por Rosalía Rodríguez y Gloria Palacios, quienes guisan el menú de lunes a viernes para todos los comensales.

Ansiosos, poco después de las 12:30 van llegando. Son cerca de 40 hombres y una mujer, cansados y con ropa modesta van ocupando los lugares en la mesa, en las que ya están servidas las jarras con agua fresca.

“Aquí estamos muy a gusto, uno viene porque de verdad tiene necesidad, no sabe lo duro que es no tener ni para comer”, dice con los ojos llorosos don Carlos, quien vive con su hija y sus nietas, pero quedó viudo desde hace más de una década.

Y así, las historias son similares, el común denominador es la necesidad, es el hambre y no tener qué comer. Por eso todos los días acuden al comedor San Judas Tadeo, que funciona desde hace 10 años, donde los bienhechores, fieles devotos de este santo, regalan tortillas, pan y otros insumos para abastecer el menú diario.

“Es una labor muy bonita, de mucha gente, porque no nomás depende de uno, nosotros venimos a preparar la comida y a servirles a ellos, que de verdad tienen necesidad; bendecimos los alimentos y saben que aquí tienen un plato seguro, pero la gente ayuda y por eso se mantiene el comedor”, dice la señora Gloria.

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