Internacional
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AP
Publicado el viernes, 9 de abril del 2010 a las 05:52
Riverhead, Nueva York.- Un adolescente acusado de asesinar a un inmigrante ecuatoriano atribuyó el crimen a otro joven el jueves, pese a haber confesado a la policía.
Jeffrey Conroy es uno de los siete adolescentes implicados en el asesinato a puñaladas de Marcelo Lucero en noviembre del 2008. Es el único acusado de asesinato porque, según los fiscales, fue el que infligió la puñalada fatal.
El juez había dicho anteriormente que Conroy no podía culpar a otro, pero luego enmendó ese fallo.
El jueves, Conroy dijo que Christopher Overton era el asesino. Añadió que había confesado inicialmente ser el asesino porque Overton le dijo que tenía un prontuario criminal y que no estaba en condiciones de enfrentar otros cargos.
Overton rechazó la acusación. Conroy no explicó por qué no lo había acusado antes.
El delito de homicidio en este caso es agravado por la intolerancia racial.
La fiscalía dijo que la matanza fue la culminación de una campaña de violencia de los adolescentes contra los hispanos. Desde el hecho, el Departamento de Justicia nacional inició una investigación sobre los delitos de intolerancia en el este de Long Island y la respuesta policial a dichos casos.
Lucero, de 37 años, caminaba junto con un amigo cerca de la estación ferroviaria del pueblo cuando ambos fueron enfrentados por los adolescentes, que según la fiscalía recorrían el pueblo en busca de víctimas. Les empezaron a proferir insultos étnicos y se les acercaron. Uno de ellos le pegó un puñetazo en la cara al ecuatoriano. Lucero y su amigo se sacaron los cintos para defenderse y empezaron a perseguir a los adolescentes a una playa de estacionamiento.
Conroy dijo que en determinado momento, el coacusado Christopher Overton le confesó que había apuñalado a Lucero.
“Dijo ‘Jeff, creo que apuñalé al tipo en el hombro”’, atestiguó Conroy. “‘Creo que puedo meterme en dificultades por esto. ¿Puedes tomar el cuchillo? Sólo lo pinché y te aseguro que no está herido”’. Conroy agregó que Overton le había dicho esa noche que tenía una condena por hurto y que no podía meterse en más dificultades con la policía.
Durante la presentación de la fiscalía, dos policías y otro de los adolescentes involucrados en el incidente atestiguaron que Conroy había admitido ser el que asestó la puñalada mortal. Conroy no explicó por qué decidió responsabilizarse de una muerte.
El juez falló que la fiscalía podrá interrogar a Conroy sobre declaraciones que formuló a los policías cuando fue arrestado, diciendo que había sido criado en un hogar racista y que seguía cibersitios supremacistas blancos. Durante los testimonios preliminares se reveló que Conroy tiene una cruz esvástica tatuada en una pierna.
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