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Publicado el viernes, 16 de abril del 2010 a las 14:05
Saltillo, Coah.- Gerardo Ávila de León no se considera un cristiano devoto, conoce algo de la Biblia y sabe lo que es la fe, aunque no acude regularmente a la iglesia. Su esposa no es católica, nunca ha acudido a una iglesia, pero entre ambos, devolvieron la fe a toda una comunidad cuando rescataron, de manos de un ladrón el sagrario de la capilla Santiago Apóstol.
Con más de 10 años en el negocio de la compraventa de fierro y metales, es la primera vez que a Gerardo le ocurre algo así: “nunca habíamos tenido un problema y antes de tenerlo quisimos entregarlo (el sagrario). Nosotros no le dijimos que nos lo pagara, pero el señor cura muy agradecido nos preguntó que cuánto habíamos pagado por él”.
“Respetamos las cosas sagradas y por eso quisimos entregarlo voluntariamente”.
Tanto él como su mujer, saben reconocer los metales valiosos y los que no lo son, pasan los imanes y de inmediato pueden desechar la chatarra del metal que puede volver a fundirse, ambos se dieron cuenta del valor de la pieza.
“Cuando veo una cosa sospechosa ni la compro, ni me meto, pero ese día nada más estaba mi esposa, le puso el imán, no pegaba y entonces era bronce que se compra por kilo, pero nunca hemos tenido problemas, nada de eso, ni una demanda por cosas robadas”.
Sin embargo, si hubiera caído en otras manos, concede, quizás se hubiera ido directo a la fundición.
“Pero para nosotros entregarlo fue un descanso, era mucha preocupación y luego fue un descanso”.
Lo tuvieron un día completo luego de dar vueltas para, primero, ubicar la iglesia que está en la colonia de junto, luego para dar con el encargado: el padre Antonio Ramos, con quien debieron regresar por la tarde para finalmente entregarle el objeto.
“Le dio mucho gusto cuando lo vio y nos dijo lo que representa, nos dimos cuenta que era algo mucho más valioso de lo que la pesa marcaba”, finalizó el intermediarista.
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