Sociedad
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Zócalo
Publicado el domingo, 18 de abril del 2010 a las 14:00
Monclova Coah.- Jesús vino al mundo para darnos la felicidad. Esta es nuestra fe; una fe que se transmite de padres a hijos desde hace cerca de dos mil años. Es la fe que nos predicaron los Apóstoles que vieron a Jesús muerto, pero también lo vieron resucitado. Es verdad que no lo vieron resucitar pero vieron el sepulcro vacío y las vendas por el suelo. Jesús, después se apareció resucitado en distintas ocasiones. Se apareció en forma de jardinero, en forma de caminante. Paseando por la playa se les apareció a los apóstoles y les preparó el almuerzo. Jesús se sentó a la mesa con ellos después de resucitar de entre los muertos.
Cuando los judíos mataron a Jesús, los apóstoles estaban llenos de miedo y no era para menos. Le vieron las orejas al lobo. San Pedro había jurado y jurado diciendo: «No conozco a ese hombre» (Mc 14,7 1) .
Con la resurrección todo cambia. El miedo se convierte en valentía y en una valentía que les llevó a dar la vida antes que dejar de predicar que Jesús había resucitado.
Os hemos prohibido hablar de ese hombre, les dicen los judíos; a lo que contesta san Pedro: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (He 5,29).
Y sufren cárceles, persecuciones, muerte; y lo que más llama la atención: Todo lo sufren con alegría. Esto se explica porque habían visto a Jesús resucitado.
Me preguntaréis qué garantías tenemos de que los apóstoles nos dicen la verdad.
Mirad: Una persona puede convencernos con lo que dice, con lo que enseña y nos convencemos con lo que hace. Los apóstoles, en cambio, convencían con lo que enseñaban y con lo que hacían. Lo que enseñaban era que debemos amarnos como hermanos, y lo que hacían era llevar una vida santa.
Tan convencidos estaban de esta verdad que por ella dieron hasta su última gota de sangre.
Esta verdad la hemos recibido de nuestros padres. Y ellos la recibieron de los suyos, en una cadena humana que llega hasta los apóstoles.
Desde hace casi 2000 años repican las campanas con alegría los domingos. Es que el domingo es el día del señor. El día en que Jesús resucito, y con la resurrección de Jesús recordamos nuestra resurrección y la de nuestros seres queridos.
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