Saltillo

Publicado el viernes, 31 de mayo del 2024 a las 16:55
Saltillo, Coah.- “No pudimos ayudarla y ahora nos damos contra la pared, porque ella y su hijo están muertos”, fueron las palabras de Carmen, una vecina de Rosa María Santiago Obregón, que lamentó los terribles hechos.
Comentó que alrededor de las 5 de la mañana, uno de sus hijos, observó a Mario “N” muy alterado, bajando por el cerro, pero nadie se imaginó que ocurriría una desgracia, pues no era violento y nunca le había pegado a Rosy, o al menos no estaba enterada de que así fuera.
Ingrid, hija de Carmen, recordó que, en muchas ocasiones, Rosy la llevó a la escuela y la trajo de regreso a casa cuando era pequeña, pues tenían la confianza con ella y la describieron como una mujer muy amable, que siempre se preocupó por todas sus vecinas y trataba de ayudarlas en lo que pudiera.
Asimismo, describieron al “güero”, como le decían a Jonathan de Jesús, un joven muy tranquilo, bueno y amable, con el que convivieron muchas veces, pues Ingrid y él solían jugar cuando niños, frente a la calle de su casa.
Apenas el miércoles habían visto a Rosy con Mario, ese día ella tuvo que ir a levantarlo de la plaza, pues le avisaron que estaba en el suelo, llegó a la tienda, compró unos refrescos y se fueron a su casa.
A Jonathan desde el viernes que no se le veía, pues hace meses que ya no salía de la casa, se la pasaba encerrado, no estudiaba porque su papá dejó de llevarlo a la preparatoria.
Los problemas con Mario iniciaron hace años, él trabajaba de velador, pero en un intento de robo en el lugar donde laboraba resultó golpeado y tuvo secuelas que le afectaron principalmente en su salud mental, por lo que empezó a recolectar cartón y botellas de plástico, para aportar a la manutención de la casa, sin embargo, era el trabajo de Rosy, en el área de limpieza, lo que realmente sostenía a la familia.
Hace unos meses, la conducta de Mario alertó a Rosy, pues empezó a hacer comentarios fuera de lugar a las vecinas, molestaba a las mujeres cuando alguna se le cruzaba en el camino, una actitud muy diferente a como era él, pues fue muy trabajador y muy serio.
Presuntamente, empezó a consumir drogas, pues estuvo anexado más de tres meses y medio, cada domingo Rosy lo visitaba y llevaba todo lo que le requerían para la estancia de Mario, sin embargo, éste la convenció de firmar su salida, con la promesa de que “se portaría bien”.
Hacía quince días que Mario había regresado con Rosy, pero el tratamiento en el anexo solo empeoró el problema, fumaba más, se juntaba con los adictos del barrio, se quedaba en la plaza pública, ya no recolectaba cartón y botellas.
Finalmente, este viernes Mario atacó y mató a las únicas personas que lo querían y lo cuidaban, cortó de tajo los sueños e ilusiones de Rosy y Jonathan, dejó una gran herida en los hijos y nietos de Rosy, causó tanto daño como pudo.
A través de redes sociales, familiares de Rosy y Jonathan solicitaron apoyo económico para solventar los gastos funerarios de ambos, pues los hijos que le sobreviven no cuentan con los recursos suficientes para ello.
Quienes deseen ayudar pueden contactarse a los teléfonos 8442745191 y 8448702591, para solicitar información sobre como aportar en este momento tan difícil.
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