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Salud en familia: Bullying y sobrepeso

  Por Mónica Ceballos

Publicado el lunes, 5 de julio del 2010 a las 14:00


Según una investigación reciente, los niños obesos son los más propensos a atacar a los demás

Saltillo, Coah.- El fenómeno del bullying es cada vez más estudiado porque se ha convertido en un problema generalizado que no está respetando lugar ni clase social.

En Estados Unidos la situación es más compleja que en México, pero allá sí se llevan ya estadísticas al respecto y estudios que tratan de explicar las raíces del mismo, cosa que en nuestro país está muy lejos de ocurrir.

Aquí se ha tratado el tema como un mero reportaje en los medios y no como un serio problema de conducta que puede derivar en conflictos mayúsculos que perjudiquen a toda la sociedad.

En la más reciente investigación realizada en el vecino país del norte se determinó que la obesidad y el sobrepeso están relacionados con el bullying, en el sentido de que hasta un 60% de los niños que atacan a sus compañeros de escuela o barrio son obesos, mientras que un 13% de ellos padecen algún grado de sobrepeso.

Lo anterior es una señal de que el espectro de percepción negativa que tienen los niños excedidos de peso puede ser determinante para que se decidan a atacar a los demás como un mecanismo de defensa sin medir las consecuencias.

Los investigadores también están tratando de determinar si, además del sobrepeso, otros antecedentes pueden contribuir a desarrollar malas conductas o si esto los hace más vulnerables que otros.

Para sorpresa de los expertos en el tema, ningún otro factor –por lo menos en la investigación realizada– aparece como influyente en la conducta de un niño y su maltrato hacia los demás. Es decir, no hay diferencia entre si el menor es pobre o rico, masculino o femenino, de determinada raza o si ha estado viviendo en una comunidad donde muchos otros niños son obesos para que ataquen a sus compañeros. Tampoco es determinante el hecho de que el pequeño tenga buenas costumbres sociales o si asiste a la mejor escuela.

Descubra lo que tiene en casa

El fenómeno del bullying no es grave sólo cuando un niño es víctima de burlas y acoso en la escuela, sino también si su propio hijo es el victimario, es decir, cuando es un bully.

Los especialistas recomiendan a los padres no negar la situación, pues cuando el niño bully se convierte en adolescente, su conducta arrastra consecuencias más peligrosas.

“Según estudios, los niños victimarios están relacionados con más arrestos en la etapa adolescente”, dice Mario Cáceres, psiquiatra experto en bullying.

Afirma que el niño agresor usualmente sufre un desorden de conducta y es necesario identificarlo.

“El niño victimario tiene que ser evaluado y descartar que no sufra algún problema de hiperactividad, por ejemplo.

“También hay que revisar si hay violencia en casa, es decir, si los papás discuten, o si éste es agredido por sus hermanos”, precisa Cáceres.

El psicólogo Édgar Suárez asegura que el niño que es bully casi siempre es agredido por los padres o por algún otro miembro de la familia.

Los papás igualmente deben estar alerta del entorno en el que se desenvuelve su hijo, pues si tiene un grupo de amigos agresivos, esto puede estarlo influyendo.

Una reacción natural en los padres, asegura Suárez, es que no vean las actitudes de agresión como algo completamente negativo, pues la cultura, especialmente en las ciudades, tiende a valorar la prepotencia.

“Sobrevaloramos mucho más actitudes retadores y prepotentes. En sociedades como la nuestra existe poco el valor de la cortesía”, dice Suárez.

Los expertos coinciden en que el primer paso para llegar a una solución es identificar y reconocer el problema.

Posteriormente, los padres deben buscar apoyo con un especialista que ayude al menor a corregir este tipo de conductas.

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