Después de la “entrega” o de la “captura” de Ismael “El Mayo” Zambada, líder del cártel de Sinaloa, ante las autoridades de Estados Unidos, ya pongo en duda todo. No creo en nada. Esto duele, porque se trata de mi país, de sus autoridades, pero sobre todo de su clase política, la de más alto rango. He de decir que desde que voté por el Presidente actual, me he ido arrepintiendo gradualmente de haber cometido ese horror, perdón, error. Ayer, por ejemplo, López Obrador apoyó en su mañanera a los cuatro vientos al Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, no obstante la carta de “El Mayo” en la que asegura que el día de su “detención” se iba a reunir precisamente con el gobernador en cuestión, y con Héctor Melesio Cuén, exrector de la Universidad Autónoma de ese estado, que después fue asesinado ese mismo día. Al escuchar al Presidente decir abiertamente de su amigo: “Le tengo toda la confianza”, no me sorprendió, los dos están muertos de miedo de que las autoridades norteamericanas les pidan cuentas por sus vínculos con el narco, o que sean amenazados por los narcos. Lo que me dejó con un pésimo sabor de boca fue la declaración de Claudia Sheinbaum, virtual Presidenta electa, al ofrecer su absoluto respaldo a Rocha en la mañanera de ayer lunes; “Por eso, vengo a comprometerme a nuestro hermoso y querido México (que falsa suena su frase, parece como las que dicen las concursantes de los certámenes de belleza); a decirles que vamos a seguir apoyando al gobernador de Sinaloa, a Rubén Rocha Moya, y a su pueblo”. La virtual, sigue totalmente sumisa a su jefe. Qué decepción que la primera mujer Presidenta sea aún dependiente de un macho, por más Presidente que éste sea. Cada vez que puede Sheinbaum insiste en decir que López Obrador ha sido el “mejor Presidente de México”. Cómo puede asegurar lo anterior si el país está hecho trizas en todos los órdenes, si el gravísimo problema del narco se ha multiplicado. La detención de “El Mayo” mostró a qué grado de descomposición se ha llegado, tal y como se asegura en el exterior, y en muchas columnas políticas mexicanas cuando se dice que nos hemos convertido en un país narco.
¿Cómo puedo creer en “nuestro hermoso y querido México” si el Presidente no tiene ni idea de los nexos que existen entre los políticos mexicanos actuales y los cárteles de la droga? Según él, y el Gobernador de Sinaloa, no tenían la más remota idea de que “daban al ‘Mayo’ protección oficial”, como rezaba el título de la portada de nuestro periódico de ayer. En una carta que compartió el abogado Frank Pérez, supuestamente escrita por “El Mayo”, se refiere a José Rosario Heras López: “Me acompañaban cuatro miembros del personal de seguridad, de los cuales dos se quedaron fuera del perímetro. Los dos que entraron conmigo, eran José Rosario Heras López (ahora desaparecido), comandante de la Policía Judicial del estado de Sinaloa, y Rodolfo Chaidez, miembro de mi equipo de seguridad desde hacía mucho tiempo”. Resulta más que evidente que el capo mayor era protegido por las autoridades del estado de Sinaloa. “Nadie me informó”, dice Rocha de la protección oficial a “El Mayo” (Reforma).
Cuántas mentiras, cuántas intrigas, cuántas complicidades, cuántos asesinatos y desapariciones en “nuestro hermoso y querido México”, el cual nunca se había visto tan vulnerable y tan poco digno de confianza frente a nuestro vecino del norte. Por otro lado, tampoco le creo del todo al embajador de Estados Unidos en nuestro país, Ken Salazar, al declarar que no hubo participación de sus agentes en la aprehensión de “El Mayo”.
Y de pensar que no obstante el arresto en territorio de los Estados Unidos de Ismael Zambada, nada va a cambiar respecto al crimen organizado, como confesó el capo en la entrevista que le hiciera don Julio Scherer para Proceso, del 4 de abril del 2010.
-Teme que lo agarren?, preguntó el periodista.
-Tengo pánico de que me encierren.
-Si lo agarraran, ¿terminaría con su vida?
-No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría.
Más adelante en esa misma entrevista concluye: “Si me atrapan o me matan, nada cambia”.
No, nada cambiará con la aprehensión del “jefe de jefes”, en “nuestro hermoso y querido México”.
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