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Paola A. Praga
Publicado el jueves, 10 de julio del 2008 a las 05:05
Saltillo, Coah.- Abundan las moscas. Se escuchan a lo lejos los gritos de los cabritos, que permanecen amontonados en la caja de una camioneta roja. A un costado de la Central de Autobuses, desde temprano los comerciantes de cabritos se colocan para comenzar la venta diaria.
“Está muy mala la venta, ahorita no se vende nada, en esta temporada baja mucho la venta”, señaló Miguel Pérez Velázquez.
Durante los meses de junio y julio disminuye la oferta y la demanda de los cabritos. “Es por las graduaciones y los gastos de las escuelas, por eso a la gente ya no les queda para un cabrito, aunque a veces sí compran pa’la fiesta de graduación”, dice Pérez Velázquez.
El proceso comienza desde los ranchos, en los ejidos de Ramos Arizpe, General Cepeda y Saltillo. Ahí los comerciantes compran los cabritos a determinado precio, para luego venderlos en la capital.
“Vienen bien alimentados, pesan entre unos siete u ocho kilos”, comenta nuestro entrevistado, y asegura que el precio de una pieza oscila entre los 400 y 450 pesos.
Si la venta es alta, las ganancias son mejores, sin embargo en ocasiones cuando se compra un número mayor del acostumbrado de cabezas, los mantiene en un terreno de su propiedad y les tiene que comprar el alimento.
“Comen forraje, se les tiene que alimentar bien, porque luego flacos nadie los quiere, y tampoco comen desperdicios, si no el sabor no es el mismo”.
En temporada alta, que se presenta en los meses de diciembre y enero, las ventas se elevan y se venden en promedio unos 15 cabritos al día. La mayoría de los saltillenses prefieren el cabrito que el pavo, ya que el segundo resulta más caro debido a los ingredientes con que se prepara.
Los comerciantes ofrecen al público, el animal en dos presentaciones: vivo o muerto. Pérez Velázquez dice que la gente lo prefiere muerto. Aunque un número igual lo compra vivo y lo mata por su cuenta. Pero si ahí mismo se compra y se requiere se le quite la vida, se cobra una cantidad adicional.
Se brinda también el servicio a restaurantes reconocidos de la localidad que mandan comprar ciertas piezas, pero de vez en cuando.
“Vienen de restaurantes y se los llevan vivos, allá ellos los matan y los preparan, nosotros lo único que hacemos en traer los animales”, señaló.
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