Barraza Beltrán, piensa un poco y habla sobre la disposición de evitar usar disfraces dentro de las procesiones hacia la parroquia pues la Diócesis dispuso emitir algunas medidas para que las personas que participan a través de las danzas lo hagan sin pensar que es un desfile.
También para establecer que “no están permitidos (que participen) hombres vestidos de mujer”, usar “disfraces diabólicos” o incluso el uso de “disfraces jocosos o máscaras de políticos”.
“ Es como para no apartarnos mucho de la tradición porque las danzas representan la lucha del bien contra el mal; danzando, orando, se vence al mal representado por un personaje que daba la idea del diablo o de la encarnación de un mal y precisamente con la oración, afirmando la presencia de dios orando, se exorcizaba.”
“ Tal vez se quiere hacer presente alguna expresión del mal pero lo que pasa es que ya se ha multiplicado mucho a las imágenes que representan al mal y hay el riesgo de que brinque el límite y parezca un desfile de disfraces y se presenten personajes parecidos a los de las películas de terror y se pierde el sentido. Es como un llamado a no perder la esencia que es luchar; la danza es una oración, es llenarnos de la energía positiva de Dios y para espantar los males”.
En cuanto al peregrinaje que realizan los fieles católicos, donde incluso se observa la participación de colectivas y organizaciones no gubernamentales como Fuundec y Grupo Vida, el obispo precisó que cumplen con su devoción y su fidelidad a Dios, al mismo tiempo en que visibilizan malestares sociales con el objetivo de impulsar cambios.






















