Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Antes de denunciar, esposa de ‘El Patrón’ buscó ayuda tras ser agredida por el luchador Prepara Roberto Velasco comparecencia de ratificación en SRE Afirma Vizsla que van 9 cuerpos identificados de mineros en Sinaloa Hallan cuerpo emplayado en Salinas Victoria, Nuevo León Histórico: logran captar con claridad una región del “lado oculto” de la Luna

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

El castillo de miramar

Por Otto Schober

Hace 1 año

[email protected]

“Cuenta una leyenda, que, en el otoño de 1855, Maximiliano de Habsburgo buscó refugio en la bahía de Grignano, cerca de Trieste y le gustó el sitio para construir el castillo de sus sueños, el de Miramar. 

Se estima que su construcción costó 900 mil florines, que pagó con un crédito del fondo de los Habsburgo. 

Lo construyó en un sitio de belleza indomada en el promontorio de Grignano. 

Contrató al arquitecto austriaco Carl Junker para diseñarlo y ejecutados por el arquitecto Antón Hauser de Graz. Max colocó la primera piedra el 1 de marzo de 1856. Su estilo refleja los intereses artísticos del archiduque, principalmente ecléctico: Gótico, medieval y renacentista. 

Donde se empleó la irregularidad, la variación, el contraste, la mezcla, lo bravo, lo solitario y la decadencia. 

La planta asimétrica del castillo, ofrece al espectador una variedad de aspectos dependiendo de la posición del observador, combinando la asimetría y la simetría. 

La mayoría de los muebles fueron confeccionados por Franz Hofmann y su hijo, Julius. 

En el castillo se distingue lo privado a lo público. 

La planta baja estaba destinada para el uso de la pareja, con una atmósfera íntima, romántica, familiar, como el dormitorio de Maximiliano, su estudio de trabajo, amueblados al estilo de los camarotes de la fragata Novara. 

Mientras el primer piso era para los invitados, con muebles suntuosos decorados con escudos de armas y por el tapiz adornado con símbolos imperiales, con salas representativas, tapetes, cortinas encarnadas, columnas flanqueando las puertas y techos tallados en madera. Las obras terminaron a principios de 1860. 

En el parque, se construyó el llamado castillito, que tenía un parecido con el exterior del castillo, que habitaron Maximiliano y Carlota mientras terminaban Miramar, situado en un área panorámica, con una terraza cuadrada, la torre y una entrada del arbour. 

Aquí encerraron a Carlota a su regreso de México afectada por una fuerte depresión nerviosa a finales de 1866. 

El parque de Miramar dispone de una superficie de 22 hectáreas, obra de los jardineros Josef Laube y Anton Jelinek, con áreas boscosas, espacios herbosos, caminos tortuosos, gazebos y estanques, revoque los principios románticos del jardín del paisaje inglés. 

Las esculturas fueron producidas por el berlinés Moritz Geiss; con invernáculos, con particiones de vidrio que abren dentro del armazón férrico original.  

A la muerte de Maximiliano y de la partida de Carlota para Bélgica, el castillo fue la residencia ocasional de la familia Habsburgo. 

En la actualidad, alberga al Museo Histórico del Castillo de Miramar.” 

(Extractos del libro “Tras las huellas de un desconocido” de Konrad Ratz).

Notas Relacionadas

Después de la tempestad…

Hace 3 horas

Avanzan cinco aspirantes de Coahuila en proceso nacional para consejerías del INE

Hace 6 horas

Esperan golpe industriales por paro carretero; encarecerán de nuevo productos: Economista

Hace 20 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 3 horas

Después de la tempestad…

Hace 21 horas

Anuncios en preparación

Hace 21 horas

La conexión que necesitamos