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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 24 de febrero del 2025 a las 04:04
Ciudad de México.- Durante décadas, Grupo Rotoplas fue sinónimo de tinacos y almacenamiento de agua. Sin embargo, su negocio ha evolucionado y, en medio de la crisis hídrica global, ha hecho una nueva apuesta por el campo. A través de Rieggo, su división especializada en soluciones para el agro, la compañía impulsa la tecnificación del riego.
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El problema de falta de agua es grave y es uno de los fenómenos meteorológicos con mayor impacto en las actividades económicas”, afirma Eduardo Carrillo, director de Rieggo. En México, la sequía afecta con severidad a estados como Sonora, Sinaloa, Chiapas y Coahuila, donde se reportan desde sequías moderadas hasta excepcionales, según el Monitor de Sequía de México.
La agricultura es el sector que más consume agua en el país. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a nivel mundial, 70% del recurso hídrico se destina al campo, mientras que en México esta cifra asciende al 75%. “Las sequías no las podemos controlar, pero sí podemos tratar de mantener tanto las presas como los mantos freáticos lo más llenos posible”, señala Carrillo.
Una oportunidad de negocio
Las condiciones climáticas actuales han hecho que contar con agua en el campo sea cada vez más complejo. Durante años, los agricultores dependieron de la experiencia y las prácticas tradicionales, pero la falta de lluvias ha impulsado el uso de tecnologías para eficientar el riego. Esto ha abierto una oportunidad de negocio para empresas como Rotoplas, que han migrado hacia soluciones de largo plazo.
Rieggo ofrece desde sistemas de riego de alta precisión hasta proyectos llave en mano para agricultura protegida, como invernaderos y casas sombra. “Estamos ayudando a llevar más y mejor agua a los cultivos, buscando que con las prácticas, la tecnificación y la tecnología, además de ahorrar agua, se puedan obtener mejores rendimientos”, explica el directivo.
Actualmente, sólo 30% de las hectáreas de cultivo en el país opera con sistemas de riego, y de ese porcentaje, 6 de cada 10 siguen utilizando métodos tradicionales, como el riego por inundación.
Carrillo señala que esta técnica es ineficiente, ya que solo aprovecha el 50% del agua utilizada. En contraste, los sistemas presurizados, como la aspersión, el goteo y la microaspersión, pueden alcanzar eficiencias de entre 70 y 95 por ciento. “Una de las cosas que estamos empujando es ayudar a los agricultores a implementar estos sistemas, porque son mucho más eficientes”, asegura.
La adopción de tecnología también impacta en la productividad del campo. Según la ONU, se requieren mil 500 litros de agua para producir un kilo de granos y hasta 15 mil litros para un kilo de carne. Esto significa que cada persona necesita aproximadamente 3 mil litros de agua al día para satisfacer sus necesidades alimentarias.
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