Cuando cualquier persona enfrenta una situación difícil, las personas que le rodean, ávidas de información completa, se enteran de los detalles del problema, y también de las acciones a tomar para la solución o remedio de las consecuencias del citado problema.
La urbanidad mexicana hace que invariablemente se ofrezcan apoyos y hasta sacrificios para que el problema sea mas llevadero para el mártir de la situación, si el problema es una enfermedad, o atención hospitalaria, en forma cordial, le hacen ver al afectado que no tiene por que preocuparse, si el problema es de dinero para la compra de medicamentos o pagos hospitalarios, surge el : “lo que se les ofrezca”, si el asunto requiere la presencia de un cercano que esté al tanto del enfermo, algo que incluye, estar, dormir, existir en forma cercana al enfermo, “no hombre, no hay problema, voy y me quedo ahí, el tiempo que sea necesario”… hasta que se ofrece, entonces, el valiente y generosos pariente, o ya no lo encontraron, o se disculpa, pues tiene que preparar una clase, o salir de la ciudad a hacer un pendiente, si lo que se requirió fue dinero, “discúlpame, pero se nos vino un problema con el negocio, o con la casa”….
En el ínclito ambiente político mexicano, cada personaje, no importa el origen, o militancia, no importa la preparación, cada uno de ellos es un presidente de la república, o gobernador en ciernes, y tiene claro, que, para escalar a esos niveles, tendrá que besar muchos sapos, ingerir detritus, y patear muchos cadáveres. Los que han sobrevivido y escalado, saben que las verdaderas lealtades son cargas que hasta pueden impedir el progreso personal, en eso, claro, incluyo la actual lealtad al reciente ex presidente y su familia, y sus amigos.
Para un político con 20 o 30 años de existencia como político, que ya vio, aplaudió y hasta soslayó acciones reprobables de muchas super estrellas, y todas ellas, quedaron en la historia, lo único real para él, es la supervivencia y destruir los obstáculos, claro, un requisito obligado, es el silencio sobre lo que ha presenciado o hasta colaborado.
Dos ejemplo relevantes de ese ambiente, sin duda, son José López Portillo, ignorante, aunque el no lo sabía, que fue más notorio, por su pericia en causar problemas lo que lo distinguió, quien una vez fundido como “prohombre” era mas denostado por compañeros de su partido, que la gente normal, el otro: Cuauhtémoc Cárdenas, a quien intentaron encumbrar hasta la presidencia, mal bendecido en cacumen y temperamento, probablemente bien intencionado, que fue al principio adorado y protegido por la multitud de revoltosos, y luego despreciado y hasta apedreado por ellos mismos.
“El rey la muerto, Viva el rey”, frase que se aplica perfectamente a esa multitud política, por eso, es divertido que la prole del partido en el poder actual, grite “ no estás solo” al actual líder de los senadores morenistas, quien fue exhibido en su corrupción , y enfrenta el riesgo de ser negociado, (así como regalar una mascota) con el gobierno de la unión americana.
Nadie esperaría que en el colectivo morenista exista uno solo de ellos, dispuesto a inmolarse, o acompañarlo en la cárcel, o sacrificar su botín, por aminorar el calvario que pende sobre su cabeza, (en esas situaciones, claro que está solo) considerando que se ha distinguido por su arbitrariedad y descaro, nada más.
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