Iniciamos septiembre, el mes de la Patria. Un mes donde tenemos fechas significativas que aprendimos en nuestros años escolares, con ceremonias en los planteles, en desfiles y por supuesto, la verbena popular en las plazas principales de cada ciudad de nuestro hermoso México.
Calles y avenidas que se llenaban de colorido, resaltando el verde, el blanco y el rojo colores de nuestro Símbolos Patrios. Calles que transitábamos con gusto y placer esperando dos fechas muy importantes para cualquier mexicano.
El día 15, cientos, miles de personas acuden a la plaza principal, lugar de reunión de los mexicanos para esperar la hora de dar el “grito” y vitorear a los hombres y mujeres que nos dieron patria y libertad.
Año con año, ha sido la misma historia; el recordar con emoción y gratitud a esas personas valientes, que lucharon por algo tan significativo, importante y hermoso como lo es la libertad de un pueblo, nuestro pueblo.
Cómo no recordar el 13 de septiembre al conmemorarse la gesta heroica de los Niños Héroes del Castillo de Chapultepec. En las escuelas, en sencilla pero significativa ceremonia, se ha leído el nombre de cada uno de los cadetes que participaron en la defensa del castillo ante la invasión extranjera.
Era y sigue siendo emocionante escuchar el nombre de cada uno de los cadetes caídos que defendieron con honor el castillo; los estudiantes, después de escuchar el nombre exclaman ¡murió por la Patria! Con respeto y gratitud. No lo olvidemos.
Es septiembre el mes donde los rehiletes y el ruido de las cornetas hacen su aparición, para poner el toque festivo. Principalmente las banderitas que en manos de los niños o cualquier ciudadano, nos recuerda nuestra identidad.
Septiembre es el mes de nuestra Patria y de nuestros héroes. Mes dedicado a nuestro México, a revivir con ceremonias cívicas en los centros escolares, hechos que se vivieron en una dolorosa etapa en la vida de lo que hoy es nuestra Patria.
Una fecha importante en la vida de México, que se ha procurado tener presente en las aulas y donde los alumnos tienen la oportunidad de representar a algún personaje como José María Morelos, el cura don Miguel Hidalgo, el Pípila; por su parte las niñas también participan protagonizando a doña Josefa la Corregidora o doña Leona Vicario, entre otros personajes.
El día 15 por la noche, infinidad de mexicanos se disponen a ir a la ceremonia del Grito. Las plazas de todas las ciudades se “llenaban” con la presencia de cientos, de miles de familias.
Noches mexicanas con la participación de grupos musicales para dar realce a nuestras fiestas.
Eso ha sido nuestro México, un pueblo que se une para vitorear a sus héroes y se ha negado a dejarlos morir en el olvido.
Nuestra Historia guarda hermosos y a la vez dolorosos pasajes de hechos ocurridos. Es la historia de nuestro pueblo, de nuestra raza, de nuestras creencias y tradiciones que son hermosas.
No puedo dejar de sentir un poco de nostalgia y a la vez preocupación.
La situación en el país ya no es la misma. La tranquilidad que se respiraba en cada ciudad se extraña. Son pocos los estados de nuestro bello país, donde aún la inseguridad no ha causado estragos.
Sin embargo, no podemos ni debemos mirar hacia otro lado cuando se observa que hay comunidades donde se mantienen escuelas cerradas por causa de la inseguridad. La amenaza existe, es real y no se puede ocultar.
¿Cómo se están educando los niños actualmente? Tal vez no se le está dando la importancia que requiere la educación. Y no se le está dando desde el momento de tener al frente de la Secretaría a gente que desea imponer ideología y no privilegiar la Historia.
Es inaceptable que individuos que fueron exportados de otros países, lleguen al nuestro y sean colocados en puestos claves. La Secretaría de Educación es en donde se elaboran los planes de estudios. Nada tienen que hacer ahí cubanos, venezolanos o de la nacionalidad que sea.
Para eso están nuestros Historiadores y Académicos. Gente preparada no advenedizos.
Estamos observando una generación que está viviendo una situación muy difícil y distinta a la que nosotros tuvimos la dicha y fortuna de pertenecer. Nuestra niñez la disfrutamos, gracias a Dios y a nuestros padres. A nuestros maestros que dieron lo mejor de sí mismos.
Hoy, algunas ciudades de nuestro México se encuentran con escuelas cerradas, vandalizadas, sin servicios y algunos niños, muy pocos, tomando clase en las banquetas. Los ausentes con miedo a salir.
¿Nuestros héroes? Hoy están en cada familia que tiene el corazón herido por la pérdida de un ser querido, arrebatado por la violencia; en los padres y personal de salud que realiza el esfuerzo por salvar la vida a pacientes con cáncer y muchos más que están sufriendo y que a pesar de todo el dolor, se mantiene viva la esperanza. Dios bendiga y proteja a nuestro país que merece ya vivir en paz.
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