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| La casa es ahora un recuerdo de lo que fue la trágica historia de esta familia que, además de causar terror en Saltillo, fue conmoción a nivel nacional. Foto: Zócalo | Hugo Ibarra

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La casa de ‘La Güera’: El filicidio que cimbró a Saltillo

  Por Luis Durón

Publicado el jueves, 30 de octubre del 2025 a las 04:30


Mantiene vivienda donde una mujer quemó a sus hijos su sombrío aspecto.

Saltillo, Coah.- Están ahí, a la vista de todos, casas en ruinas, mansiones lujosas, casas comunes, están en diferentes ubicaciones de la ciudad, pero comparten una historia en común: dentro de ellas se perpetraron los peores actos de crueldad humana. 

En este recuento del horror en Saltillo es inevitable relatar la historia de una de las tragedias que no sólo conmocionaron a la ciudad, sino al país; se trata del filicidio que ocurrió en la casa ubicada en la esquina de Melchor Múzquiz y General Cepeda, en la Zona Centro de la ciudad. 

Una cruel venganza

Es la historia de “La Güera”, una madre de familia que, cegada por los celos roció a sus hijos con gasolina y les prendió fuego, luego ella se hizo lo mismo. 

Todo sucedió la madrugada del 24 de marzo de 2009, cuando Rocío Hernández, conocida como “La Güera”, era una mujer de 25 años, madre de dos niños, Saúl, de 11 años, y Fátima, de 5; los tres residían en esa casa.

Rocío laboraba por la tarde y gran parte de la noche en un bar llamado La Jirafa, ubicado en la avenida Paseo de la Reforma, en el sector Rancho Las Varas,  cuyo dueño, Jesús Mata, era su amante. 

Ese día, “La Güera” y Jesús discutieron, y el enojo de la mujer fue tan grande que decidió “vengarse” de Jesús, dándole en donde más le dolía: los niños a los que quería como si fueran suyos. 

De acuerdo con los relatos de aquel año, tanto en medios como los vertidos tras la investigación que realizaron las autoridades ministeriales, la mujer abordó un taxi tras terminar su jornada laboral en el bar. 

En la declaración que dio el conductor del taxi a las autoridades, señaló que Rocío le pidió que la llevara a una ferretera para comprar veneneo para ratas. 

Por la hora, no encontraron ningún establecimiento donde vendieran el producto, así que la joven le dijo que la llevara a casa y la esperara, minutos después salió con dos garrafones y le pidió ir a la gasolinera más cercana en donde los llenó hasta el tope.

Al regresar a su casa, Rocío bañó a los niños con el combustible y les aventó un cerillo encendido, lo mismo hizo con ella, el fuego comenzó a extenderse por el inmueble con los niños y la mujer adentro. 

Un final trágico

Los vecinos del sector alertaron a las autoridades, fueron elementos de la Policía Municipal los primeros en llegar, al escuchar los gritos de los pequeños decidieron ingresar a la casa. 

Los gendarmes contaron que la escena que se encontraron fue impactante: vieron a los dos pequeños y su madre retorciéndose en el suelo y rodeados por el fuego que los consumía. 

Los policías lograron llevar a los niños y a la mujer al patio de la casa, ahí fueron rescatados por los bomberos, quienes los abordaron a una ambulancia y los trasladaron a un hospital. 

Los paramédicos contaron que, en el trayecto, el pequeño relató que su mamá había llegado y los había bañado con la gasolina, luego les aventó un cerillo, después el pequeño perdió el conocimiento. 

Los dos niños murieron en el trayecto mientras que su madre fue hospitalizada en Monterrey, falleciendo a los dos días.

 

Un recuerdo

Esta historia no sólo aterrorizó a los vecinos de “La Güera”, fue un hecho trágico que consternó a todo el país:

La casa nunca más fue habitada, con el paso del tiempo se ha ido deteriorando hasta quedar en ruinas, y las puertas fueron selladas con tablas y bloques de concreto. 

Las leyendas

Vecinos de las calles aledañas cuentan historias sobre este inmueble:

Algunos dicen que por las noches se escucha el llanto de los niños, otros mencionan que al pasar por el sitio se percibe un olor a leña quemada.

Aunque en ruinas, la casona sigue en pie y es el vestigio de uno de los actos más crueles y escalofriantes que han ocurrido en Saltillo, la vida de dos pequeños apagada por su propia madre. 

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