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Publicado el martes, 3 de febrero del 2026 a las 10:51
Ciudad de México.- Afectados por accidentes del transporte público padecen el proceso que sigue para obtener justicia y volver en lo posible a una vida normal.
La vida de los integrantes de la familia Navejar Pérez cambió el pasado 14 de diciembre.
Ese día, murió la madre de familia, Esmeralda Pérez, y su esposo, Pablo Navejar, sufrió graves lesiones cuando el camión de la Ruta 611 volcó, en Apodaca.
“Mi papá sufrió varias lesiones, sobre todo en el cuello y las costillas, todavía tiene mucho dolor, al parecer tiene tres fracturas”, explicó Pablo, uno de los hijos de la pareja.
Desde ese día, mencionó, ni las autoridades ni los dueños de la ruta han tenido contacto con su familia, por lo que él y sus hermanos han tenido que absorber los gastos médicos de su papá y pagar el funeral de su mamá.
“Las autoridades no han tenido ningún tipo de acercamiento con nosotros, menos la gente de la Ruta 611, todos los gastos del funeral de mi mamá y para medicamentos y traslados de mi papá los hemos pagado nosotros”, aseguró.
Luego de la pérdida de su mamá y de las condiciones de la salud del padre de familia, la hija menor, de apenas 9 años, libra una batalla emocional.
“Somos cinco hermanos, pero la más pequeñita tiene 9 años, y todavía está batallando, no se ha enfocado en la escuela desde el accidente”.
Pablo aseguró que ese día, previo al accidente, su papá discutió con el chofer porque le hizo ver que circulaba a exceso de velocidad.
Pese a ello, y que el saldo de la volcadura fue de nueve víctimas mortales y decenas de pasajeros lesionados, siguen conduciendo a exceso de velocidad.
“Mi papá le dijo al de la ruta que le bajara, que venía a exceso de velocidad, esos camiones siempre van muy rápido, hasta la fecha, es el que tengo que seguir usando”, afirmó.
Los pasajeros no son los únicos afectados por los accidentes del transporte, como le ocurrió a Dolores Hernández y su familia, cuyo local en el Mercado Francisco Villa fue destrozado por un camión de la Ruta 405.
A 15 días del incidente en la Avenida Félix U. Gómez, la comerciante señaló que el dueño de la ruta prometió hacerse cargo de la reconstrucción del local, pero el avance ha sido mínimo.
“Hay promesas sobre la mesa, pero no se ha visto movimiento de que vayan a empezar, nos dieron un plazo de 15 días que ya se cumplió”, declaró.
Hernández dijo que aunque el concesionario les brindó apoyo económico durante los primeros días, no ha sido suficiente y permanecen sin un local para poder trabajar y sostenerse.
“Nos dieron un apoyo económico para sobrevivir, pero es insuficiente, lo que necesitamos es que cumplan y dejen el local como estaba, de ahí nos sostenemos cuatro familias”, agregó.
Además de los golpes que sufrieron y los daños en el local, la moto de su hijo, Juan Raúl Almendárez -quien también resultó lesionado- quedó inutilizable, pero aún no saben si se las va pagar.
“No hay certeza de que le vayan a dar una moto nueva o una indemnización, por el momento todo es a la palabra”.
Señaló que los gastos médicos motivo de sus lesiones y las de su hijo no fueron costeados por la Ruta 405.
Las unidades de transporte de personal también han puesto su cuota en los accidentes viales, dejando comprometida la salud, economía y vida laboral de sus usuarios.
Jair Gámez, de 21 años y trabajador de la empresa Nidec, quedó incapacitado por lo menos durante 7 días luego de que la unidad de transporte de personal volcara el pasado viernes en Apodaca.
El hecho ocurrió donde termina la Avenida Concordia, a unos metros de Miguel Alemán.
De acuerdo con algunas versiones, el chofer habría dormitado y cambiado de carril bruscamente, chocando contra un automóvil y provocando que ambos vehículos cayeran a un canalón.
“Luego del accidente estaban comentando que el conductor se quedó dormido, pero la verdad no me di cuenta, solo escuché que de repente gritaron y caímos para el canalón”, indicó Gámez.
Agregó que fue llevado al Hospital de Zona, donde determinaron que no sufrió fracturas, pero sí otro tipo de lesiones.
“Tenía algunas lesiones en costillas, cadera y cuello, aunque me dijeron que no tenía fracturas”, afirmó.
Tras ser evaluado, tuvo que someterse a la burocracia y soportar las molestias físicas para conseguir una incapacidad laboral.
En ese mismo transporte iba Isela Rodríguez, de 54 años, también trabajadora de Nidec y quien sufrió lesiones en un oído y en la cabeza.
“Estaba sangrandome el oído y de un lado de la cabeza, porque tenía como una cortada”, afirmó.
Aunque ya han pasado varios días del accidente, los dolores continúan, y está a la espera de saber si el IMSS le dará incapacidades.
“Todavía estoy con algo de dolor, no como el día del accidente, pero mis incapacidades todavía están en trámite, habrá que esperar para ver qué dicen los doctores”, mencionó.
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