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| Familias enteras fueron sacadas de sus casas. Algunas viviendas fueron incendiadas o demolidas con maquinaria pesada para eliminar cualquier evidencia.

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Allende: la noche donde en el manantial corrió sangre; a 15 años del horror y la pesadilla que no olvidan

  Por Luis Durón

Publicado el miércoles, 18 de marzo del 2026 a las 04:50


De municipio tranquilo a escenario de una operación criminal coordinada a gran escala de tan sólo 3 días

Saltillo, Coah.- Los recuerdos vueltos pesadilla del horror vivido en Allende no tienen fecha de caducidad, hoy se cumplen 15 años, 15 años desde que uno de los cinco manantiales fue regado por la sangre de las víctimas de la masacre motivada por la traición a dos líderes criminales. 

Aquella noche del 18 de marzo de 2011 la sangre corrió por las calles de este pueblo, el sonido de las balas retumbó en cada rincón del manantial, las personas sólo vieron desfilar delincuentes al por mayor que irrumpían en las grandes mansiones, llevándose a todo aquel que se encontrara en ellas. 

La razón: una traición: Tres operadores de cártel de los Zetas, Alfonso Cuéllar, Héctor Moreno y José Luis Garza, desertaron y entregaron a la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas in inglés) los números rastreables de los celulares que pertenecían a Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, “Z40” y “Z42”, respectivamente.

Esta deslealtad desató la furia de los líderes criminales, que de inmediato ordenaron acabar con cada persona que tuviera alguna relación o cercanía con Alfonso, Héctor o José. 

Fue entre las 6 y 7 de la tarde de aquel viernes 18 de marzo –15 años atrás– en el que un convoy de aproximadamente 15 camionetas atestadas de criminales irrumpió en el pueblo, mimas que arribaron por la carretera que conecta con el municipio de Villa Unión. 

Eran más de 60 hombres armados, al menos eso dicen los expedientes judiciales, quienes comenzaron la cacería de todo aquel que, para su degracia, tuvieran alguna relación con los desertores de aquel cártel.

Primero ingresaron al rancho de Los Garza, ubicado a 3 kilómetros de la cabecera municipal; ahí asesinaron a los familiares de José Luis y la propiedad fue convertida en su centro de operaciones. 

Durante los siguientes tres días, sicarios de los Zetas recorrieron todas y cada una de las casas de los miembros de las familiares Garza, Cuéllar y Moreno, para asesinarlos. 

Infierno sistemático 

Esos días no solamente fueron desaparecidos los familiares de los traidores, sino también amigos, conocidos, trabajadores o cualquier persona que estuviera en el lugar y momento equivocado. 

A 15 años de aquella masacre, continúa la incertidumbre sobre la cifra real de las personas asesinadas, desaparecidas o desterradas; no hay una certeza de cuántas fueron las víctimas de esta venganza que casi acaba con un pueblo entero. 

Los académicos sostienen que los criminales desaparecieron a 26 personas; la Subfiscalía de Personas Desaparecidas contabiliza 28. En la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se habla de 42 denuncias, pero, las voces que cuentan, las de las personas que vivieron el horror en carne y hueso, siendo testigos en primera persona de esta masacre, aseguran que son más de 300 las víctimas “colaterales” del crimen organizado.

El tiempo no perdona, la memoria mucho menos, pero el pueblo de Allende se está reconstruyendo. 

Las ruinas

Aún quedan vestigios de aquella eterna noche en que uno de los Cinco Manantiales se tiñó de rojo al ser masacrado sistemáticamente.

Algunas de las casas destruidas por los Zetas permanecen como huella imborrable de aquella noche en que reinó el terror, la desolación y el crimen de lesa humanidad. 

Residencias muy ostentosas que hoy son sólo propiedades abandonadas con enormes hoyos en sus paredes causados por impactos de balas de todos los calibres, con los techos destruidos, algunos pertenencias carbonizadas, son las únicas huellas de aquel fin de semana de horror. 

Hoy, algunas propiedades han sido remodeladas; en su lugar se han instalado locales comerciales, como aquella ubicada en la esquina de Cuauhtémoc y Morelos, justo frente al domicilio de Sergio Alonso Lozano, quien fuera Alcalde del municipio en aquellos días de furia. 

Ahora, hay una barbería y un negocio de venta de pollos asados, pero en el interior permanecen las paredes y el escombro de cuando la casa fue demolida con maquinaria pesada siguiendo órdenes de los líderes de los Zetas.

Justicia tardía 

Tras la masacre, las autoridades iniciaron carpetas de investigación que derivaron en sentencias condenatorias contra siete personas a las que se les atribuye su participación directa en la matanza. 

En 2019, se llevó a cabo un acto protocolario de disculpa pública en el que estuvo la entonces secretaria de Gobernación federal, Olga Sánchez Cordero y el exgobernador coahuilense, Miguel Ángel Riquelme. 

Lo anterior, derivado de la recomendación 10//2018 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, acto en el que también se instaló un memorial por las víctimas de este acto atroz.

Apenas a finales de febrero de 2025 y muy cerca de la fecha de la masacre, los hermanos Treviño Morales fueron extraditados a Estados Unidos donde actualmente enfrentan procesos judiciales por los cargos de narcotráfico.

Este hecho revivió los recuerdos de aquella noche de muerte, balas y fuego, entre los habitantes de esta comunidad de los Cinco Manantiales, una historia que se cuenta con tristeza y se recuerda con dolor. 

 

Memoria ‘olvidada’

Aunque Allende ha ido poco a poco sobreponiéndose de esa época álgida de horror y muerte, y a pesar de que sus habitantes le han apostado al olvido y prefieren no hablar de aquel marzo negro, en algunos puntos del pueblo persisten los recuerdos de lo sucedido que se aferran a no desaparecer. 

Los vestigios de aquellas residencias abandonadas y vandalizadas, los memoriales “olvidados” a los desaparecidos, incluso el rancho que perteneció a la familia Garza –del que sólo quedan paredes en pie y consumido por la maleza alta– son sólo las cicatrices perdurables de los horrores y los crímenes que en 2011 cimbraron, no sólo al norte de Coahuila, sino al país entero. 

Es herida de guerra, de ausencia, de angustia, de la masacre de Allende, la llevan en las entrañas aquellos que perdieron a familiares, amigos, conocidos, vecinos, de los cuales, en muchos de los casos, se desconoce si fueron asesinados, secuestrados o simplemente huyeron del pueblo para nunca más volver, porque quizás, su triste final jamás se sabrá.

Incertidumbre numérica 

¿Cuántas víctimas?

El número exacto de víctimas durante la masacre de Allende sigue siendo incierto debido a la falta de registros oficiales precisos y la naturaleza del crimen. Sin embargo, existen tres cifras principales según la fuente consultada.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, reconoció oficialmente 38 víctimas de desaparición forzada en su recomendación 10VG/2018. El Gobierno de Coahuila ha tenido registros que varían de entre 28 y 70 personas desaparecidas o asesinadas directamente durante los eventos de marzo de 2011.

En tanto, cifras estimadas por testigos y periodistas, así como reportes de algunos medios y testimonios en juicios en Estados Unidos, estiman que la cifra real podría ascender a 300 víctimas, incluyendo familias enteras y personas que no estaban vinculadas al conflicto.

Sentencias condenatorias por el caso Allende: 

Germán Zaragoza Sánchez, “El Canelo”, 85 años y pago de reparación del daño.

Juan Rafael Arredondo Oviedo, “El Cubano”, 80 años y pago de reparación del daño.

Fernando Hernández Reyes, “El Panone”, 75 años y pago de reparación del daño.

Juan Ariel Hernández Ramos, 75 años y pago de reparación del daño.

Rogelio Javier Flores Cruz, 75 años y pago de reparación del daño.

María Guadalupe Ávalos Orozco “La Lupe”, 174 años 10 meses 15 días y pago de reparación del daño.

Jesús Alejandro Bernal Guerrero, 134 años y pago de reparación del daño.

Autores de la masacre: 

Miguel Ángel Treviño Morales, “Z40”

Óscar Omar Treviño Morales, “Z42”

 

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