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| Mario Ricardo Hernández del Bosque

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Reconocen al coahuilense Mario Hernández del Bosque con honoris causa en CDMX

  Por Jesús Jiménez 'Chuchuy'

Publicado el viernes, 20 de marzo del 2026 a las 08:43


La Universidad Santander destacó la labor de Mario Hernández del Bosque como un coahuilense que ha trabajado arduamente por hacer comunidad

Ciudad de México.— Hay quienes hacen carrera y hay quienes hacen comunidad. Lo segundo no siempre se mide en títulos, sino en lo que permanece: Una estación que responde, un aula que abre, un árbol que crece en medio del concreto. En el sur de Coahuila, el nombre de Mario Ricardo Hernández del Bosque se ha ido quedando así, repartido en lo cotidiano.

Ayer, en la Casa de la Cultura de Tamaulipas en el corazón del la Ciudad de México, ese mismo nombre fue llamado para recibir el doctorado honoris causa por parte de la Universidad Santander. Un reconocimiento que, en su caso, no inaugura una trayectoria, sino que la alcanza.

Antes de subir al estrado, un video dio fe y testimonio de la trayectoria de este hombre de palabras, pero sobre todo de hechos: “Hay que cumplir con la sociedad, con los ciudadanos de a pie. Hay que hacer que las políticas públicas tengan arraigo, estén cimentadas en la tierra y sigan la ruta que en la calle nos demandan”, se le escuchó decir en la proyección que introducía a los presentes en la fructífera carrera del homenajeado.

Luego se destacó su trabajo como empresario y líder social, motivos por los que esta universidad volteó a verlo entre tantos agentes de cambio a nivel nacional. Su vocación de servicio, su trabajo altruista y su visión —y tesón— por hacer de la Región Sureste de Coahuila un lugar más habitable, más justo y también entrañable. Motivos que lo convirtieron en un perfil natural para recibir este honoris causa. Un reconocimiento que, además, adquiere sentido en una institución que ha apostado por visibilizar a quienes transforman su entorno y se vuelven referencia para otros: hacer comunidad como una forma de demostrar amor por este país.

Durante la ceremonia, se subrayaron los logros alcanzados por el empresario en beneficio de Saltillo, Ramos Arizpe y la Región Sureste de Coahuila, particularmente durante su paso por el Comité Internacional de Ciudades Hermanas de Saltillo y el Patronato de Bomberos Coahuila Sureste.

Entre sus gestiones, se destacó la adquisición de alrededor de 30 unidades para las distintas estaciones: camiones de combate al fuego, cisternas, escaleras telescópicas, vehículos de rescate, así como lanchas y motocicletas de respuesta rápida. A ello se sumó el equipamiento integral de la estación de bomberos de Ramos Arizpe, con ambulancia, unidades de rescate y vehículos de intervención inmediata.

Ese impacto derivó en que, en 2017, la estación llevara su nombre. Su carrera en pro de la comunidad también alcanza otros frentes: En el ámbito educativo, fue uno de los principales impulsores de la Universidad Tecnológica de Coahuila, al gestionar tanto el terreno como los recursos iniciales para su construcción. En materia de salud, promovió la instalación de la Clínica 88 del Instituto Mexicano del Seguro Social en el sector Manantiales, tras realizar gestiones directas ante autoridades federales.

En lo ambiental, impulsó la creación de una franja arbolada a lo largo del bulevar Venustiano Carranza, iniciativa que combinó inversión propia con la participación de empresarios locales. Algunos de esos árboles siguen en pie y remiten a una misma idea: la de intervenir el entorno como una forma de arraigo.

Actualmente, preside la Fundación Amigos de Mario Ricardo, desde donde continúa apoyando a comunidades y colonias en situación vulnerable en Ramos Arizpe.

Su trayectoria atraviesa también el sector privado —en áreas como la construcción, los concretos y la industria—, así como la participación en organismos empresariales y financieros, el servicio público en funciones administrativas y la docencia en instituciones educativas.

La ceremonia de embestidura del Honoris Causa reunió perfiles distintos: la productora Carla Estrada, que ha construido historias desde la pantalla; Erick Ricardo Osornio Medina, de labor constante más que visible; Fernanda Albarrán, quien desde su fundación en Puerto Vallarta ha hecho del apoyo directo una forma de presencia; el diplomático Juan Bolívar Díaz, habituado a tender puentes entre países; además de Rosa María Estrada Martínez y Javier María Cancino, cuyas trayectorias se sostienen en el trabajo discreto. Todos, en conjunto, dibujaban una idea: que el mérito no tiene una sola forma.

El rector, Enrique Navarro, destacó que la institución —con más de 20 años de experiencia y presencia internacional— apuesta por un modelo educativo basado en la resolución de problemas, con la intención de acortar la distancia entre el aprendizaje y el progreso.

Al recibir el doctorado honoris causa, Hernández del Bosque tomó la palabra y llevó el momento hacia un terreno más personal, sin perder el tono de respeto que marcaba la ceremonia: “Muchas gracias a tan distingidas personalidades que se han reunido hoy aquí y muy particularmente a mis buenos amigos que me acompañan hoy provenientes de mi tierra, de Saltillo, Coahuila. Todo mi respeto y admiración para la labor que lleva tiempo realizando el Rector Enrique Navarro a través de esta prestigiosa institución que es la Universidad de Santander. Un trabajo que tiene que ver con la educación, la que considero que es la columna vertebral de una sociedad. Hoy quiero decirles algo que reflexioné a propósito de esta distinción y del Rector que está aquí a mi lado: Que no hay nadie en México que se olvide de los espíritus creadores y mucho menos de aquellos a los que llegamos a considerar nuestros grandes maestros, los que pueden ser calificados y recordados como el mejor educador que se ha tenido”.

La ceremonia concluyó entre aplausos y fotografías. Pero hay trayectorias que no terminan en un acto. La de Mario Hernández del Bosque, en el sur de Coahuila, parece seguir escribiéndose en otro lado: en lo que se construye, en lo que se sostiene y en lo que, a pesar del tiempo o las decisiones ajenas, permanece.

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