Que los repruebe la vida, es la frase que ahora anda en los grupos de maestros, luego de la tragedia en Michoacán, donde un alumno de 15 años le arrancó la vida a dos maestras con arma de fuego…
¿El motivo?, aplicar el reglamento y cerrar el portón principal a los alumnos que llegaran tarde…
La intolerancia a la frustración, la falta de valores, la negativa a respetar reglas, rechazo a la autoridad e innumerables conflictos mentales, ese es el sentir de un gran porcentaje de jóvenes y así, en esas condiciones van a la escuela…
Ahora los comentarios de los maestros son: ¿quieren reprobar? que reprueben, ¿quieren desertar de la escuela?, que se vayan, ¿quieren ser groseros? pues que lo sean, ¿quieren consumir de todo en la escuela?, pues que consuman, ¿no quieren leer ni escribir¿ pues que no lo hagan…
¿Por qué? porque poner límites le ha costado la vida a algunos mestros, la docencia se está volviendo peligrosa frente a una generación intolerante, con depresión y ansiedad y unos padres que desatienden a los hijos por divorcio, desempleo, violencia en el hogar…
Esas dos vidas en Michoacán se pudieron evitar si los padres del homicida de 15 años, hubiesen hecho bien su trabajo…
¿Será que los maestros se están dando por vencidos? con alumnos de “cristal” y padres permisivos y solapadores…
Alarmantes cifras de hogares disfuncionales…
Lo acaba de decir la directora del Cobac Prepa 24, Rosa Edith Campos, el 65% de los alumnos viven en hogares disfuncionales…
Y dice que son jóvenes que no saben seguir reglas, que no aceptan figuras de autoridad, no quieren estudiar o trabajar en el aula…
¿Qué dónde están los padres?, ignorando todo lo que hacen en la escuela, ah, pero que no les llamen la atención los maestros porque se dejan ir como “fieras”, dijera mi abuela…
Lo que hace el jefe de la Policía en Sacramento…
Se llama David Sánchez Ramírez y es el director de Seguriad Pública de Sacramento, pero más allá de su trabajo “apadrina” a niños y jóvenes con problemas de adicciones para que inicien un proceso de rehabilitación…
Que los adolescentes necesitan ayuda es una realidad, pero parece los padres se voltean para otro lado…
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