Internacional
Por
La Jornada
Publicado el sábado, 4 de abril del 2026 a las 18:12
Dubái.– El brillo de las vitrinas de Chanel, Hermès y Louis Vuitton en el Mall of the Emirates se mantiene intacto, pero el murmullo de los miles de turistas que suelen abarrotar sus pasillos se ha extinguido. Tras un mes de conflicto bélico en la región, el emirato —otrora considerado un refugio inexpugnable para la opulencia— enfrenta una crisis de afluencia que amenaza con desplomar las ventas del sector suntuario.
La imagen de Dubái como el “paraíso seguro” para expatriados e inversionistas sufrió un golpe estructural tras los ataques con misiles y drones que alcanzaron puntos emblemáticos del emirato al inicio de la ofensiva de EU e Israel contra Irán. El resultado ha sido un éxodo masivo de visitantes extranjeros.
” “No hay que venir a Dubái en este momento. Es peligroso, estamos en guerra”, afirma una cliente local a la salida de una boutique, vestida con abaya negra y un bolso de Hermès.
Su testimonio refleja la nueva realidad: mientras los turistas huyen, solo la clientela local sostiene un consumo que, aunque fiel, no basta para compensar la parálisis del turismo de lujo.
De acuerdo con analistas de la consultora Bernstein, la región de Medio Oriente representa entre el 6% y el 8% de la facturación mundial para conglomerados como LVMH (Dior, Louis Vuitton) y firmas como Louboutin. Las proyecciones para este mes de marzo son poco alentadoras:
– Caída en ventas: Se estima una reducción del 50% en la comercialización de artículos de lujo en la región.
– Parálisis logística: Los centros de conexión de Dubái, Doha y Abu Dabi operan a “medio gas” o permanecen cerrados, eliminando el flujo de compras en escala.
– Concentración del riesgo: Más de la mitad de las boutiques de alta gama de la zona se concentran en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.
Para evitar un daño reputacional irreversible, el promotor inmobiliario Emaar ha prohibido a las tiendas cerrar o reducir sus horarios de apertura, en un intento por mantener una apariencia de normalidad. No obstante, la realidad intramuros es distinta: ante la falta de clientes físicos, las marcas han reasignado a sus vendedores a tareas de prospección en línea, una táctica similar a la utilizada durante la pandemia de COVID-19.
” “El sentimiento es que la situación es temporal, pero el peor escenario sería un conflicto prolongado con ataques esporádicos en el Golfo”, señala un actor del sector bajo anonimato.
En el Mall of the Emirates, la icónica pista de esquí artificial —símbolo del exceso dubaití— permanece casi desierta. Los teleféricos operan vacíos mientras los empleados aguardan el regreso de un turismo que, por ahora, ve en el cielo de Dubái más riesgos que exclusividad.
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 40 minutos
Hace 9 horas
Hace 10 horas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 12 horas
Hace 13 horas
Hace 14 horas
Hace 14 horas
Hace 15 horas
Hace 16 horas
Hace 16 horas