Cuando le tocó hablar, la hija del Diez apuntó directamente a la decisión de avanzar con una internación domiciliaria tras la operación, una medida que, según su testimonio, fue recomendada por el equipo médico y consensuada con la familia.

“Nos dijo que no era opción internarlo, que lo mejor era una internación domiciliaria… lo charlamos, no fue de un día para el otro”, explicó ante el tribunal.

“Hay infinidad de comunicaciones en donde (Luque se muestra como) responsable de absolutamente todo, del control, de la atención y del cuidado de Diego Armando Maradona”, había anticipado Burlando antes de la declaración de Giannina.

Durante la audiencia se reprodujeron audios clave en los que Luque describía el plan posterior al alta médica: la instalación de un dispositivo de atención en una vivienda de zona norte, con un equipo de profesionales encargado del seguimiento.

El impacto emocional fue evidente. Gianinna se quebró al recordar esas decisiones y cuestionó declaraciones públicas previas del médico: “Me da mucha bronca escucharlo… porque dijo en la tele que no era su médico, acá en el audio quedó claro que se hacía responsable”.

Confianza, decisiones compartidas y acusaciones de manipulación

El testimonio también puso el foco en la relación entre la familia y el equipo médico. Gianinna sostuvo que confiaron en las recomendaciones recibidas y que acompañaron el esquema propuesto con la intención de garantizar la mejor calidad de vida posible para su padre.

“Estaba con la mirada perdida… le dije feliz cumpleaños, pero no se reconocía a sí mismo”, relató, sobre Diego en el día de su cumpleaños. En otro apartado, dijo que había hablado con Leopoldo Luque sobre su salud y la medicación: “Había bajado mucho de peso… me decían que iban a averiguar, pero no me explicaban el efecto”.

“Queríamos que viviera de la mejor manera posible, pero nos manipularon”, afirmó Giannina.

Un juicio que expone más que responsabilidades médicas

A medida que avanzan las audiencias, el juicio por la muerte de Maradona se consolida como un proceso que trasciende lo estrictamente médico. Las declaraciones no solo reconstruyen los últimos días del ídolo, sino que también revelan tensiones internas, diferencias de criterio y una trama compleja de vínculos personales y profesionales.

Además de Luque, se juzga también a la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicoanalista Carlos Díaz, la doctora y coordinadora de la empresa Swiss Medical Nancy Forlini, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón, todos acusados de homicidio simple con dolo eventual.