Acuña

Publicado el miércoles, 29 de abril del 2026 a las 04:11
Acuña, Coah.- De insensibles, es la forma en la que Marco Antonio Díaz Calderón ha calificado el proceder del personal médico y de enfermería del Hospital General de Zona número 92, quienes tienen a su hijo inmerso en el abandono, además de incurrir en actos de negligencia y discriminación al paciente por su condición médica.
El calvario para la familia Díaz Calderón inició hace un año 8 meses, cuando Marco Antonio Díaz Sifuentes, de entonces 37 años, recibió un fuerte golpe en la cabeza cuando entrenaba lucha libre, su deporte favorito. El golpe lo dejó inconsciente, fue entonces que sus compañeros decidieron trasladarlo este nosocomio, donde les comentaron que por la gravedad el paciente tenía que ser canalizado a un hospital de especialidades para recibir la atención de un neurocirujano.
La desesperación de los padres al no encontrar eco en las autoridades del IMSS o espacio para su atención inmediata, les llevó a solicitar el alta voluntaria para poder así trasladarlo a un hospital en los Estados Unidos, donde fue operado de emergencia, resaltando que fueron más de 8 meses los que permaneció en el vecino país para su alta médica y posterior traslado a México, directo al Hospital General de Zona número 92 en esta frontera.
En un principio el joven recibió atención y cuidados por parte del personal, sin embargo, al pasar del tiempo la situación cambió, ello bajo el argumento de que la persona se encontraba con muerte cerebral, esto a pesar de que el joven responde al llamado de sus familiares, presenta estímulos como movimiento en sus manos, además de abrir y cerrar los ojos.
En los últimos días el joven ha presentado problemas de infección, los cuales se reportaron a los médicos que le atienden y de los cuales recibieron una respuesta considerada como inhumana, ya que estos le informaron a la familia que ya solo era cuestión de “esperar a que las bacterias hicieran lo suyo para que dejara de sufrir”, es decir, esperar a que muriera.
Esta situación es catalogada por los familiares como un acto inhumano, insensible y poco profesional por parte de quienes en su momento juramentaron salvar la vida de los demás.
Hoy la familia pide que el joven sea trasladado a un hospital de Monterrey para ser valorado por un neurocirujano y por un infectólogo, además de exigir una atención de calidad y de calidez hacia el paciente.
“ Como padre no me puedo sentar y quedarme cruzado de brazos para ver morir a mi hijo, es por ello que busco el apoyo de la comunidad para lograr que el milagro suceda y pueda pronto volver a casa sano y salvo”, expresó Marco Antonio Díaz Calderón, padre del paciente.
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