Coahuila

Publicado el miércoles, 29 de abril del 2026 a las 04:30
Saltillo, Coah.- El clima ya no se comporta como antes. Días de calor sofocante, tormentas repentinas, granizadas inesperadas y cambios bruscos de temperatura han comenzado a ser parte de la rutina: la próxima crisis climática ya empezó a dar señales.
Y detrás de esta inestabilidad se encuentra un fenómeno global que definitivamente tendrá un impacto local: El Niño.
Pero ojo, no es el mismo de siempre, ha cambiado, ha crecido, ha mutado.
Ya no es predecible
Este fenómeno climático del pacífico tropical ya no se manifiesta en las mismas condiciones que hace unas décadas, sino que hoy se desarrolla en un planeta 1.46 grados más caliente, y eso altera dónde impacta, cuánto abarca, y con qué intensidad se manifiestan sus efectos.
Ya no hay patrones predecibles, y eso preocupa a los meteorólogos; y aunque tratan de mantener pronósticos reservados, algunos hablan la posibilidad de un “súper Niño” o “Niño Godzilla”.
Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM, señala que si 1982, 1997 y 2015 pasaron a la historia por sus sequías severas, lluvias extremas y eventos climáticos de alto impacto, 2027 podría mostrarnos un “Niño” que no conocíamos.
¿Qué pasa?
El meteorólogo local José Martín Cortés, afirma que hay un calentamiento anormal en las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial, lo cual altera los patrones climáticos de todo el mundo.
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Está mucho más caliente de lo que normalmente en un fenómeno de El Niño está presente, se está acumulando mucha agua caliente debajo del Pacífico Ecuatorial y, de acuerdo con la circulación que tiene, tanto el mar como la atmósfera, esta agua caliente puede emerger y dar como resultado que este fenómeno sea muy intenso, porque estaría muy caliente esa agua en el Pacífico”, afirma.
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Sí, hay probabilidad de que sea uno de los fenómenos más intensos que se hayan registrado en toda la historia, pero insisto, falta asegurar que esto ocurra porque todavía ni siquiera existe, son indicios”, subraya.
Temporadas irregulares
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De ser así, esperaríamos una temporada de lluvias irregular: mayo y junio podrían ser muy lluviosos en gran parte del país; la canícula, la época en la que disminuyen las lluvias, que es julio y agosto, podría ser más seca y más calurosa de lo habitual, y después ya con probables efectos propiamente de El Niño, podría finalizar la temporada de lluvias entre septiembre y octubre más lluvioso de lo habitual, para iniciar el otoño más lluvioso; y de continuar este fenómeno, esperaríamos un invierno más lluvioso y más frío de lo habitual”, detalla el experto.
Y es que, más que un cambio drástico inmediato, lo que se anticipa es un año marcado por extremos, que se extenderían hasta el 2027, que sería más caluroso y seco de lo esperado.

Entre el calor y la tormenta
Para estados del norte como Coahuila, El Niño no significa necesariamente más lluvia constante, sino mayor inestabilidad atmosférica.
De hecho, en los primeros meses de 2026, Saltillo ya ha experimentado señales claras de esta variabilidad: temperaturas que superan los 35 grados en plena primavera, tormentas breves pero intensas, y episodios de granizo y ráfagas de viento.
Estos eventos, que antes eran esporádicos, comienzan a repetirse con mayor frecuencia y, de consolidarse El Niño en la segunda mitad del año, nuestra ciudad podría enfrentar un patrón climático aún más extremo, como veranos más calurosos y prolongados, torrenciales capaces de provocar inundaciones repentinas, y mayor variabilidad diaria, con cambios bruscos de temperatura.
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Las tormentas duran de 10 a 15 minutos, pero pueden ser suficientes para que haya efectos negativos, y para que la cantidad de lluvia que se presentó ya haya sido la del mes y cayó en un par de horas; entonces, importante siempre prevenirse”, destaca José Martín Cortés.

Un fenómeno en evolución
El regreso…
De acuerdo con proyecciones recientes, existe más de 60% de probabilidad de que El Niño se desarrolle entre mediados y finales de 2026, y más que un evento puntual, se trata de un fenómeno que reconfigura el comportamiento del clima durante meses.
El principal efecto en el país será la variabilidad climática y los contrastes: cambios en los patrones de lluvia, alteraciones en las olas de calor, modificaciones en la actividad ciclónica, sequía en otras regiones… y específicamente en Saltillo, esto se reflejará en un clima cada vez más impredecible.
Un gran reto…
De esta manera, El Niño no traerá un solo tipo de clima, sino una combinación de extremos que pondrán a prueba la infraestructura, los servicios y la capacidad de adaptación de la ciudad.
Así que, más que prepararse para el calor o la lluvia, el reto será aprender a convivir con ambos… y con la incertidumbre que los acompaña.
Un año de contrastes
En un contexto de cambio climático global, El Niño no sólo es un fenómeno natural más, sino un recordatorio de que el clima es cada vez más impredecible y más desafiante.
Aunque los pronósticos aún tienen un margen de incertidumbre, los modelos coinciden en un punto: 2026 será un año de contrastes.
Y para Saltillo, esto significa convivir con un clima donde en un mismo día puede pasar del calor extremo a una tormenta eléctrica.
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