Sociedad
Por
Mónica Ceballos
Publicado el domingo, 12 de diciembre del 2010 a las 15:59
Saltillo.- Se trata de una situación común a todas las familias, pero hay que establecer una diferencia clara: discutir no es lo mismo que pelear.
De hecho los especialistas en psicología aseguran que, hasta cierto sentido, discutir es una forma saludable de llegar a acuerdos, lo malo es que no se utiliza esta herramienta de forma adecuada.Pelear enfrente de los niños es lo que no debe hacerse, discutir poniendo sobre la mesa los diferentes puntos de vista sobre un tema, incluyendo los de los niños, es enseñarles que, a pesar de que sean parte de una misma familia, es lógico que tengan formas distintas de pensar y actuar y que no por eso van a dejar de quererse.
Cuando los padres discuten
Puede ser difícil para los niños escuchar a sus padres o padrastros discutir y a ellos les debe quedar claro que el hecho de que discutan no significa que permanecerán disgustados o que se divorciarán.
Es natural que las personas que viven juntas y comparten gran parte del su tiempo tengan opiniones diferentes y discutan cuando pierden el control de su temperamento. Los niños deben estar conscientes de que esa discusión es similar a la que pueden tener con alguno de sus hermanos, con los que finalmente hacen las paces. Pero si realmente los niños se disgustan de escuchar discutir a sus padres, deben externarlo, ya que algunas veces ellos no se dan cuenta de que estas discusiones los afectan. Aclararles los motivos de las diferencias o asimilar que están causándoles problemas puede ser un punto de referencia para dejar de hacerlo.
Cuando los hijos discuten con sus padres
Es difícil de imaginar, pero los padres fueron una vez niños. A veces puede parecer que no entienden a los hijos, pero esto no es cierto.
Los niños deben tener en cuenta que sus padres no buscan complicarles las cosas, sino que se preocupan por ellos y que a veces es difícil que entiendan el punto de vista de las nuevas generaciones.
El trabajo de los padres es cuidar de sus hijos(as) y protegerlos hasta el día en que puedan hacerlo por sí mismos.
Generalmente, los niños(as) que discuten con sus padres, eventualmente aprenden a llevarse bien con ellos. Esto es especialmente cierto si los niños(as) logran hablar con sus padres sobre cómo se sienten y sobre las cosas que son importantes para ellos(as).
De todas maneras, tenga en mente que este proceso puede tomar tiempo y necesitar paciencia. No siempre es fácil.
Hablar sobre las opiniones –en lugar de tratar de expresarse a gritos– también hará que quieran escucharse con atención. Además, es una forma de ganar respeto mutuo para llegar a un acuerdo.
Cuando discuten los hermanos
Es natural la discusión entre hermanos, pero cuando los problemas son constantes, será tiempo de hablar con ellos para pedir que las discusión no sobrepase los límites del respeto. (Con información de kidshealth.org)
Consejos cuando las familias discuten
A veces, cuanto más demuestre su enfado o frustración, más querrá molestarlo la persona con la que está discutiendo.
Intente resolver el conflicto con ideas constructivas para que no vuelva a ocurrir. Por ejemplo, poniendo un horario para utilizar la computadora.
Si se siente muy enfadado, a punto de perder la calma, vaya a un cuarto y dele de puñetazos a su almohada, salga de su casa y corra alrededor del vecindario en un lugar seguro.
Intente encontrar paz y relajarse, cuando se sienta tranquilo, intente conversar sobre lo que le molestó con la persona que estaba discutiendo, se sentirá mejor y con mayor capacidad de controlar la situación.
Aunque a veces esté enfadado con un miembro de su familia, nunca debe empujarlos, golpearlos, patearlos o herirlos, podría hacerles mucho daño, además de enfadarlos todavía más y hacer que la discusión empeore.
Si alguien cree que la familia necesita mejorar la forma en que discuten, podrían proponerse reuniones al respecto para ponerse de acuerdo.
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