La especialista explicó que actualmente es cada vez más común observar reuniones familiares o sociales donde las personas permanecen concentradas en sus teléfonos móviles, reduciendo la interacción y debilitando los vínculos afectivos.
“ Desgraciadamente esta parte de las computadoras, de las pantallas, de los teléfonos, nos ayudan muchísimo, ha sido un descubrimiento muy bonito, pero también echan a perder mucho porque el cerebro empieza a producir dopamina y la dopamina te da placer. Por lo tanto, se te hace una adicción porque quieres que vuelva a pasar y que vuelva a pasar”, explicó.
Indicó que esta dependencia provoca que niños y adolescentes encuentren mayor satisfacción emocional en las plataformas digitales que en la convivencia con sus familiares.
“ Les da más placer este tipo de cosas que un abrazo, un beso o la compañía de sus familiares. Antes con que mamá, papá o tus seres queridos te dieran un abrazo y platicaran contigo, con eso tu cerebro estaba contento, pero ahora las plataformas hacen que la dopamina se eleve”, señaló.
La psicóloga advirtió que esta situación puede derivar en irritabilidad, enojo e incluso actitudes agresivas cuando se intenta limitar el uso del celular.
“ Si la mamá o alguien les dice ‘oye, deja el celular’, hasta se enojan. Se molestan porque lo que tienen es una adicción muy fuerte”, comentó.
Ante ello, consideró fundamental fortalecer nuevamente los lazos familiares mediante el acompañamiento, el diálogo y las muestras de afecto, en lugar de recurrir únicamente a castigos o restricciones.
“ Lo que hay que hacer es empezar otra vez a darles amor, hacerles sentir que son importantes para la familia, que son una pieza muy amada. Los jóvenes buscan atención y como muchas veces tampoco la encuentran en casa, mejor se meten al celular”, afirmó.
Añadió que los propios adultos también han caído en el exceso de pantallas, ya que muchos padres permanecen gran parte del tiempo en redes sociales o consumiendo contenido digital, dejando de lado la convivencia con sus hijos.
“ Los adolescentes nunca lo van a hacer solos. Para ellos hoy en día es mejor el celular que la familia, por eso los adultos tienen que involucrarlos en actividades, cocinar juntos, ver una película o convivir”, expresó.
Respecto al entorno escolar, González Muñoz Cano reconoció que el uso indiscriminado de dispositivos móviles también afecta el aprendizaje y dificulta mantener la atención en clases, por lo que consideró necesario orientar y capacitar a docentes para integrar adecuadamente la tecnología en la educación.
“ Hay que dirigirlos y para poderlos dirigir hay que capacitar bien a los maestros y a las personas que están con los muchachos”, mencionó.


















