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Publicado el miércoles, 13 de mayo del 2026 a las 11:47
Ciudad de México.- La piratería de libros en medios digitales gana terreno en México y ya representa entre 51 y 52 por ciento del mercado en línea, alertan.
“Si tomamos como referencia los análisis que la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura hizo en 2012 y los que hemos hecho en conjunto con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la afectación de la piratería en el tema de libros ha crecido de 30 por ciento en 2012 a 50 por ciento en la actualidad”, compara.
Este comercio ilegal en el ámbito digital, cuyo crecimiento comenzó a acentuarse desde la pandemia de Covid-19 (REFORMA, 19/02/21), involucra, según indica De la Concha, tanto a redes sociales, como Facebook, Instagram y TikTok, como a plataformas comerciales, entre ellas Amazon y Temu.
“Hay diversos canales de piratería y muchas veces en ciertas plataformas de comercio digital la piratería se mete para intentar blanquearse”, alerta la especialista.
Y además resulta difícil para el consumidor identificar la piratería al comprar, por ejemplo, en Temu.
“Hay muchísimos proveedores de China que venden a través de Temu y que son muy competitivos, con ofertas muy agresivas de diversos productos, desde un tapete hasta un vestido, lo que sea.
“Eso ha facilitado que el usuario diga: ‘Si aquí encuentro precios agresivos, competitivos, es normal que un libro esté en un precio que nada tiene que ver con los canales oficiales de venta de librerías o de las propias editoriales’. En realidad, están vendiendo piratería”.
A diferencia de Mercado Libre, que a partir de 2021 suscribió un acuerdo con Cempro y la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) para evitar la venta de piratería en su plataforma tras denuncias presentadas, otras plataformas buscadas al respecto, como TikTok, no han respondido.
“En Mercado Libre hemos tenido muy buenos resultados, una baja considerable de venta de piratería, básicamente porque compartimos información, entre ella cuáles son los canales oficiales de venta y el Precio Único de Libro en el plazo de 36 meses”.
Porque ése es otro problema del sector, como ha advertido recientemente de manera pública a través de desplegados la Caniem, encabezada por Diego Echeverría: en línea no siempre se respeta el Precio Único que dicta la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, en detrimento de puntos de venta que sí acatan la norma, en defensa no solamente de los lectores y las lectoras, sino de toda la cadena de la industria.
Mercado Libre, ante las malas prácticas y la competencia desleal, ha sido un aliado, y la venta de piratería en esta plataforma se ha reducido en un 50 por ciento.
En contraste, TikTok, por ejemplo, no ha intervenido para frenarla, acusa De la Concha.
“Normalmente nos dicen que esto se va al jurídico en Asia y no hemos tenido una respuesta positiva”, dice.
En relación con Temu, planean que el llamado se haga desde el IMPI, pues la mayoría de las ventas de títulos editoriales en esta plataforma son ilegales, apunta la especialista.
“Lo primero que hicimos, en conjunto con el IMPI, fue descartar que se tratara de producciones chinas, porque había que tener claridad en si estábamos comenzando a tener una filtración de mercancía ilegal a través de aduanas o no.
“Hasta ahorita el resultado es que no; son en realidad usuarios que se suscriben para poder realizar venta a través de Temu, pero son productos que están ya dentro del País, lo cual nos dice que se trata de piratería industrializada hecha en México”.
A simple vista, un libro pirata puede parecer original, pero suele presentar defectos de impresión y manufactura, asegura la Vicepresidenta del Cempro.
Entre las características más comunes menciona letras pixeladas, cortes irregulares en las páginas, problemas de encuadernación por pegamentos de baja calidad y deficiencias en el color.
“Hay editoriales que para evitar un impacto ambiental con el plástico han decidido dejar de retractilar los libros. Y el pirata sigue retractilando porque sabe que el comprador asocia el retractilado con lo nuevo”, contrasta De la Concha.
La especialista también llama a distinguir entre libros electrónicos legales y archivos distribuidos irregularmente en internet.
“Se trabaja mucho en el formato de e-book, más amigables para lectura, para ajustes en el tamaño de la letra, para que sea una experiencia muy fluida con el documento.
“Entonces, no es lo mismo un e-book que un PDF”, explica.
Al comprar libros en plataformas digitales, De la Concha recomienda verificar quién vende el producto y privilegiar distribuidores autorizados, como editoriales o librerías establecidas.
La piratería afecta de manera severa al ecosistema editorial mexicano, puntualiza De la Concha.
El decrecimiento tanto de editoriales como de librerías se sitúa en casi 30 por ciento, expone la especialista.
“Y las editoriales que permanecen, van reduciendo desde trabajadores, hasta espacios en los que llevan a cabo sus labores, y esto también afecta proporcionalmente a impresores y distribuidores.
“Además”, refiere De la Concha, “dada la competencia desleal que genera la piratería, muchas librerías independientes han tenido la necesidad de reducir o de cerrar sus espacios o salir de espacios que son importantes, como los centros de las distintas ciudades de la República”.
Tal decrecimiento repercute también en los acervos de bibliotecas y en la actualización de contenidos educativos, entre otros aspectos, según subraya De la Concha, y ante lo cual insta a retomar el tema a nivel federal en la Estrategia Nacional de Lectura, impulsada desde la Secretaría de Educación Pública para consolidar a México como un País lector.
“En el sexenio anterior se había integrado esta alerta (de la piratería) en la Estrategia Nacional de Lectura. Ojalá se retomara también en el actual Gobierno”.
Se trata de un tema urgente, enfatiza.
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