Cursé mis primeros tres años de instrucción educativa en la escuela primaria federal 20 de Noviembre, conocida como “la Tipo” por los saltillenses, que este año celebra un centenario de su existir instruyendo a miles de alumnos que pasaron por sus aulas.
Yo salí prematuramente de la “Tipo” porque en verdad era un desmadre; un hiperactivo que necesitaba educación especial que no había en mi tiempo, o una tabla de salvación. Ahí pasé algunos de mis mejores años. Conocí la bondad y la belleza de la maestra Josefina González de Campos, la ternura y el candor del profe Raúl, y la férrea disciplina de la directora Martha Montemayor, de la misma dinastía de los que después fueron políticos y millonarios, o al revés.
Y salí de la “Tipo”, porque, en ausencia de la profesora Josefina González de Campos, decidí bailar sobre mi pupitre El mambo número 8, de Pérez Prado, con el aliento de los compañeritos del tercer grado, que coreaban cada paso que yo daba magistralmente de la melodía de marras (la música que todo el mundo conocía).
Desgraciadamente no medí las consecuencias, pues el salón estaba “pegadito” a la dirección de la escuela, ubicada donde ahora es la concha acústica de Hidalgo y callejón 5 de mayo. No tardó mucho en aparecer la directora doña Martha Montemayor, que sin más me bajó del pupitre y de una oreja me llevó con mi abuelito don Jesús Dávila Morán, que era maestro de la propia escuela. Ante la explicación del bochornoso incidente, Martita, preguntó: “¿Qué procede, don Jesús?” “¡La expulsión!”, clamó mi abuelito… Y para fuera Carlitos.
La escuela federal “Tipo” 20 de Noviembre, marcó una era de buena calidad educativa hasta nuestros días. Además de buena enseñanza, había maestros de carpintería, electricidad y alfarería, que los egresados podía aprender como oficio para el futuro.
La “Tipo” recibió formalmente el nombre de: Escuela 20 de Noviembre. Con una modesta población de 20 graduados en 1928.
Aquellos primeros años, el plantel contó con una numerosa y activa sociedad de padres de familia y maestros, que incluso fue alguna vez presidida por don Felipe J. Mery, líder y pionero del mutualismo en Saltillo y en México. La primaria federal tipo 20 de Noviembre dejó el entrañable local en 1956, gracias a un presupuesto de 24 millones de pesos, para la construcción de un nuevo edificio, en la confluencia de las calles Práxedes de la Peña, entre Morelos e Hidalgo, ahí donde comienza mi barrio el Ojo de Agua.
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