No hay antecedentes de un fiscal general de Coahuila que se haya trepado, literalmente, a la caja de una patrulla para encabezar un operativo en colonias conflictivas. Federico Fernández Montañez lo hizo este fin de semana en Torreón. Ahí anduvo, arriba de una unidad de la Policía Estatal, durante los recorridos del programa de barridos que forman parte de la estrategia de blindaje y contención de delitos menores en distintos sectores del estado.
Por lo visto, el fiscal no quiso quedarse en la oficina ni mandar solamente a los mandos operativos. Salió a la calle y se dejó ver en territorio complicado.
Alarmas encendidas
En Durango empezó a sonar una alarma de esas que ningún gobernador quiere escuchar. El nombre de Esteban Villegas apareció en una columna de Raymundo Riva Palacio entre los mandatarios presuntamente investigados por agencias de Estados Unidos por posibles vínculos con personajes y estructuras criminales. No hay acusación formal, ni expediente público, ni postura oficial de Washington, pero el puro señalamiento ya metió ruido político en la región.
El asunto no pasó desapercibido en Coahuila, sobre todo por la cercanía política y operativa entre Durango y la Laguna.
Los rebasó
En el gobierno federal ya no saben cómo darle la vuelta al caso de Rubén Rocha Moya. Primero pidieron pruebas, después hablaron de soberanía y ahora la propia presidenta Claudia Sheinbaum terminó por confirmar que sí existen fichas rojas y bloqueos financieros contra el gobernador con licencia de Sinaloa y varios de sus cercanos. El asunto ya no está en el terreno del discurso político, sino en el de las alertas internacionales y las investigaciones por presuntos vínculos con el narcotráfico.
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