Coahuila
Hace 5 meses
En el mismo lugar donde hace algunos años se registró un drama de la vida real, el pozo de Lucas y Marín, se levanta un edificio habitacional de varios pisos, frente a las ruinas del curato y de la iglesia de la Purísima Concepción, en el barrio de La Hibernia, lugar histórico y tranquilo, donde Juan Navarro instaló el primer molino de trigo de América Latina.
Ahí donde fundó la hacienda de Santa Ana, que está ligada a los inicios de la villa del Saltillo, mercedado o dotado por el entonces primer Alcalde, el portugués Alberto Do Canto y Díaz Vieira, con tierras con suficientes aguas, que fue el principio de un gran patrimonio territorial, que abarcó estados como Coahuila, Durango y Texas.
“El Vizcaíno”, le decían a don Juan, quien creó todo un emporio de tierras labrantías y ganado, siendo calificado en su época, como uno de los más ricos de la Nueva España, fortuna que aún disfrutan sus descendientes en México.
Desconozco quién o quienes sean los dueños del predio donde se está construyendo este complejo habitacional de varios pisos. Lo que sí sé es que hay malestar entre algunos vecinos de la Aurora, pues consideran que la obra rompe con la tranquilidad del lugar, y con el edificio de la propia iglesia, patrimonio histórico de México, en cuya zona se ubica parte del acueducto que hacía mover a las tres fábricas de hilados y tejidos que, no hace mucho, funcionaron en la Aurora, la Libertad y la Hibernia, que recibía las famosas “aguas navarreñas”, que se iniciaban al sur de esta comunidad, acueducto que, por cierto, quedó dentro de una zona residencial llamada Tierra Santa.
Tierra Santa es todo el conjunto poblacional entorno de la Purísima Concepción y la construcción del nuevo complejo habitacional quedo exactamente en el pozo de Lucas y Marín, ahí donde la tierra se tragó a estos dos jóvenes labriegos que araban un viernes de Semana Santa. La gran corriente de agua que generó la torrencial lluvia arrastró con todo y abrió un enorme socavón, que es ahora la cimienta y el estacionamiento del edificio de viviendas o departamentos de varios pisos.
Lucas y Marín jamás aparecieron y los dieron por muertos. Dicen los vecinos que, en la serenidad de la noche, se oyen quejidos como de tristeza o malestar: “¡¡¡Sáquenos de aquí!!!”.
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