Espectáculos

Publicado el martes, 26 de mayo del 2026 a las 22:00
Ciudad de México.- Con la lectura del discurso La alucinación consensuada, Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 1963) ingresó de manera oficial a El Colegio Nacional, convirtiéndose en el primer cineasta en lograrlo.
“ La invitación para formar parte de este honorable Colegio Nacional no sólo me honra, me conmueve profundamente, mi voz lo denota, y también me asusta un poco. Confieso que durante un par de años me resistí, como gato boca arriba, a la generosa insistencia de Juan Villoro que aceptara siquiera proponerme como candidato”, dijo Alejandro González Iñárritu con una gran sonrisa.
El cineasta estuvo rodeado de su esposa María Eladia Hagerman, sus hijos Eliseo y María Eladia, colegas y miembros de El Colegio Nacional en un evento al límite de su capacidad.
“ Pero el motivo de mi resistencia fue la prudencia, prudencia porque la sensación de sorpresa se mezcla con la humildad y uno debe de pensarlo dos veces antes de aceptar una responsabilidad así. Especialmente cuando acepté y me dijo Juan que tenía que dar este discurso de mínimo 40 minutos. Eso fue lo más difícil de todo. Es más difícil que escribir una película porque es muy difícil explicarse a uno mismo”, agregó.
Con sus lentes negros de pasta, cabello enredado, pero elegantemente vestido como siempre, reconoció a muchos de sus compañeros como Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Luis Mandoki, Everardo González, Fernando de Fuentes y un largo etcétera.
#VIDEO | Alejandro G. Iñárritu, uno de los cineastas mexicanos más reconocidos en todo el mundo, habló de su trayectoria en la ceremonia de inducción como miembro del Colegio Nacional, que se celebra en estos momentos en la CDMX. #Gente
📹 Juan Carlos García pic.twitter.com/6h8N4fPOKs— REFORMA (@Reforma) May 27, 2026
“ Aún hoy no estoy convencido de poseer los méritos necesarios para ocupar un lugar entre un grupo de mentes tan brillantes como las que tengo aquí adelante. Mis argumentos no se conjugan en verbos, no estoy dispuesto a de todo un nombre de palabras. Todo lo que digo yo es en imágenes, en planos, en encuadres y silencios incómodos. Ese es mi lenguaje y entiendo que es precisamente esa diferencia, esa anomalía la que motivó por primera vez en la historia de este honorable colegio la invitación a un cineasta”, señaló el director de Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades.
Durante el discurso habló de su amor al cine, dijo que México es una potencia visual; recordó sus inicios, a sus padres y el poder de la imaginación. Durante su discurso proyectó imágenes de sus películas.
“ Quién hubiera pensado que a mi edad me iban a volver al colegio que me corrieron de casi todos (risas). Quiero pensar que al elegirme, más allá del reconocimiento a mi trabajo personal, ustedes han reconocido también a un oficio y a una tradición. Debemos continuar siendo cine mexicano, necesitamos exhibirlo, me da mucho gusto que haya una iniciativa para dar subsidios, para seguir produciendo lo que hacemos también”.
González Iñárritu también mencionó a su familia cinematográfica y amigos como el escritor Guillermo Arriaga, Martín Hernández y Rodrigo Prieto, entre otros.
Al hablar de los cientos de miles de desaparecidos en México, la voz se le quebró y estuvo a punto de llorar ante el tema: “Que puta tragedia. Es el terror mío de todos los que amamos a este país”, aseguró, y transmitió poderosas imágenes de Bardo, su película más personal.
El “negro” tuvo una noche que ni Hollywood le hubiera concedido; donde como niño, el cineasta, recordó la razón por la que se dedicò al cine; su país, los migrantes ; pero sus historias, trabajos para alzar sus películas y anécdotas fueron suficientes para que El Colegio Nacional vibrará en emociones y aplausos.
“ El cine es el arte más cercano a la vida: ambos dependen de la luz y de avanzar a tientas entre lo que apenas alcanzamos a ver. Es una alucinación consensuada. Una luz que ha enriquecido y ha expandido nuestra experiencia humana al habernos permitido ser otra persona por un par de horas, vivir experiencias que no hemos vivido y llorar por gente que nunca hemos conocido, que jamás ha existido tampoco, ir al cine es pagar para que nos mientan, toda película es una mentira luminosa, es soñar con los ojos abiertos el sueño de otro”.
Finalmente, Alejandro González Iñárritu opinó que “la IA puede hacer y hará pirotecnias visuales de primer nivel, pero detrás, no hubo nadie que amara, sufriera, tuviera hijos, afectos, perdidas, ni se equivocara jamás. Es la belleza de un vacío aterrador. La ilustración de la banalidad muy representativa de una sociedad que apenas logra a ver la naturaleza como un mero recurso y al ser humano como un recurso de capital inferior y reemplazable. Qué soledad tan perfectamente producida. Sigamos, humanos, haciendo cine con humanos para humanos”.
Información de Milenio.
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