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La pequeña diferencia

Por Carlos Laborico

Hace 5 meses

Rubén Rocha salió de la Fiscalía General de la República con la frente en alto. Lo acababan de interrogar sobre la acusación de Estados Unidos de que se asoció con el cártel de Sinaloa para que lo hicieran Gobernador a cambio de cederles el mando del estado.

Rocha Moya caminó de manera firme y segura hacia el templete que se había instalado afuera de esa oficina. Iba de traje, impecable. Se acercó al atril para hablar ante la prensa.

Lo flanqueaba toda la cúpula de Morena. “¡Todos somos Rocha!, ¡todos somos Rocha!”, gritaban con el puño en alto en el templete. Junto a él, la presidenta Sheinbaum, quien abrió la conferencia ante los medios con una arenga en la que resaltó la valentía del Gobernador.

Estaban la nueva dirigente de Morena, Ariadna Montiel y Andy López Beltrán; Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña, Ignacio Mier, Ricardo Monreal y Pedro Haces.

Atrás pusieron a los Yunes, padre e hijo, a Marina del Pilar, Mario Delgado, Félix Salgado Macedonio, Américo Villarreal y Alfonso Durazo. Jesús Ramírez y Arturo Ávila no acudieron al mitin porque fueron a las mesas de debate en los medios, ataviados con camisetas que llevaban la cara de Rocha Moya en grande con la leyenda #TodosSomosRocha. Ah, no. Perdón. Nada de eso sucedió en realidad.

A Rocha Moya no se le vio entrar ni salir de la Fiscalía General de la República. Si fue, lo escondieron. Nadie fue a apoyarlo, a aplaudirlo ni a arengarlo. Nadie se quiere tomar la foto con Rocha Moya.

Y si había fotos antes, las están borrando. Llevan un mes en una depuración frenética de las redes sociales del morenismo. No hay playeras con la cara de Rocha Moya ni gritos de “¡Todos somos Rocha!” en la calle ni en el Congreso.

Ni un mísero comunicado firmado por los gobernadores se difundió esta vez. En Morena tienen cargo de conciencia: saben que las acusaciones de Estados Unidos son ciertas y saben que están tratando de engañarnos a todos con un discurso de soberanía que en realidad es un discurso de impunidad.

En cambio, algo parecido a lo que describo al inicio de esta columna fue lo que sucedió tras la comparecencia de la Gobernadora de Chihuahua, la panista Maru Campos, acusada de “meter sin permiso” a agentes de la CIA a su estado para combatir a los narcos.

Los panistas no se están escondiendo. Están dando la cara por su Gobernadora acusada de traición a la patria por la Presidenta de México. Y sí, hay playeras con su cara.

En cambio, en Morena, nadie quiere ser rochista. Pequeña diferencia que dice mucho.

 

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